「 #ᴅɴᴅᴠᴇʀsᴇ #ғᴀɴᴛᴀsʏᴠᴇʀsᴇ #ᴍɪɴᴏʀsᴅɴɪ 」
— Lo siento mucho.
Por primera vez no estaba intentando “chincharla”, genuinamente lo sentía.
— A mi me recordáis a un joven con los cabellos tan pálidos como>
—Esbozó una sonrisilla, luego sacudió la cabeza un poco.—
Discutíamos mucho, sobre religión, filosofía... sabía quién era yo, y nunca hizo nada para aprovecharse, o ponerme en peligro.
— Lo siento mucho.
Por primera vez no estaba intentando “chincharla”, genuinamente lo sentía.
— A mi me recordáis a un joven con los cabellos tan pálidos como>
—Aguzó la vista y alzó un poco la barbilla, algo soberbia.—
Entonces te propongo un intercambio. Yo te cuento a quién me recuerdas tú, y tú a quién te recuerdo yo, ¿qué me dices?
El viejo intentó quitar peso a lo del velatorio por qué la muerte nunca venía de forma amable por mucho que uno la >
El viejo intentó quitar peso a lo del velatorio por qué la muerte nunca venía de forma amable por mucho que uno la >
Aún así sonrió.
— ¡Pues muy mal! Ni de tu sombra te tienes que fiar.
Movió los dedos cómicamente, de esa forma que hacían los niños cuando imitaban a los hechiceros. Moviendo >
Pero la verdad es que tampoco tengo para no hacerlo. Está bien, viejo, tú ganas.
Aún así sonrió.
— ¡Pues muy mal! Ni de tu sombra te tienes que fiar.
Movió los dedos cómicamente, de esa forma que hacían los niños cuando imitaban a los hechiceros. Moviendo >
El viejo dio otra calada a la pipa.
— Espero que al menos alimente.
Dijo para luego soltar una carcajada, estaba de broma.
— Es queso, seguro que alimenta >
El viejo dio otra calada a la pipa.
— Espero que al menos alimente.
Dijo para luego soltar una carcajada, estaba de broma.
— Es queso, seguro que alimenta >
Dijo Elminster ni corto ni perezoso que tomaba su pipa para sacarle brillo contra su túnica.
— A mí me importa entre poco y nada si tienes o no tienes ese poder o a qué te dedicas. Creo que cada uno de nosotros tenemos suficiente con lo que nos ha tocado en la vida como para encima >
—Se reacomodó en el asiento.—
Hace mucho que ese poder que dices no lo tengo, como tantos otros.
—Era mentira.—
Soy una bruja, mi poder es matar, es lo que sé hacer. Y mi única responsabilidad es mantener a las gentes a salvo del mal, del que se puede matar.
Dijo Elminster ni corto ni perezoso que tomaba su pipa para sacarle brillo contra su túnica.
— A mí me importa entre poco y nada si tienes o no tienes ese poder o a qué te dedicas. Creo que cada uno de nosotros tenemos suficiente con lo que nos ha tocado en la vida como para encima >
— Vino y queso, buen señor. Me han dicho que aquí se produce un vino decente y quería saber cuán decente podía llegar a ser.
— Hombre, que os trae a mi humilde viñedo buen señor. —
Ha levantado la mano a modo de saludo, mano en la que lleva una pipa.
— A las buenas.
— Vino y queso, buen señor. Me han dicho que aquí se produce un vino decente y quería saber cuán decente podía llegar a ser.
— ¡Ah bueno! Los elfos. Ya sabes, sobre el poder del espacio y el tiempo. Harto interesante el poder, he de decir. Pero bueno como dijo un sabio en algún lugar: "Un gran poder conlleva una >
Sí, ¿eh?
—Carraspeó.—
Bueno, ¿y dices que se habla de mí en otras tierras? ¿Qué cosas dicen? Pensaba que a nadie le importaba lo que haga o deje de hacer una simple bruja.
— ¡Ah bueno! Los elfos. Ya sabes, sobre el poder del espacio y el tiempo. Harto interesante el poder, he de decir. Pero bueno como dijo un sabio en algún lugar: "Un gran poder conlleva una >
Ha levantado la mano a modo de saludo, mano en la que lleva una pipa.
— A las buenas.
Ha levantado la mano a modo de saludo, mano en la que lleva una pipa.
— A las buenas.
Dice muy confiado. Parecerá viejo pero aquel señor mayor de ridículo sombrero picudo parece tener la moral de mil hombres.
— Claro, putos bosques, esos seres siempre están en bosques. Una vez, viajando me encontré un bosque de setas que brillaban en la oscuridad. >
Son buenas, son buenas. Pero si estás buscando fatas deberías ir al bosque. Cualquier bosque. Y luego adentrarte en un círculo de setas, esto bajo tu propia cuenta y riesgo, viejo.
Dice muy confiado. Parecerá viejo pero aquel señor mayor de ridículo sombrero picudo parece tener la moral de mil hombres.
— Claro, putos bosques, esos seres siempre están en bosques. Una vez, viajando me encontré un bosque de setas que brillaban en la oscuridad. >
— Vengo de muchos lados, pero el último lado en el que he estado es Cormyr. Habitante del mundo, teniendo casa en todos lados. Lo último que leí de ti se perdía por las Skellige >
Me cago en la puta, viejo, menudo estás hecho sí. Tienes razón, ninguna causa está perdida mientras quede un insensato dispuesto a pelearla. Pero dime, ¿vienes de muy lejos?
— Vengo de muchos lados, pero el último lado en el que he estado es Cormyr. Habitante del mundo, teniendo casa en todos lados. Lo último que leí de ti se perdía por las Skellige >
En este caso el loco es él. Pero tiene una razón de ser que sea esa clase de loco.
— Peligroso soy yo como me encuentre con un fata de esos.
El viejo >
—Se cruza de brazos.—
Y es peligroso.
Curiosear es lo suyo, sobre todo si luego puede ir a molestarlos y a hacer tratos con ellos, tratos muy desafortunados para los pobres.
En este caso el loco es él. Pero tiene una razón de ser que sea esa clase de loco.
— Peligroso soy yo como me encuentre con un fata de esos.
El viejo >
Bueno, Elminster podría ser muchas cosas a vista general.
— ¿Sabéis que una de las leyendas con vuestro nombre os caricaturizan medio calvo? Que despropósito. Pero he de decir que es una leyenda entrañable.
El hombre de picudo sombrero ha conjurado tenedor, cuchara y cuchillo para cada uno.
— ¿Merlín verdad?
Preguntó el mago para asegurarse que no se había equivocado.
Bueno, Elminster podría ser muchas cosas a vista general.
— ¿Sabéis que una de las leyendas con vuestro nombre os caricaturizan medio calvo? Que despropósito. Pero he de decir que es una leyenda entrañable.
Curiosear es lo suyo, sobre todo si luego puede ir a molestarlos y a hacer tratos con ellos, tratos muy desafortunados para los pobres.
—Sonríe como un gato malo.—
— Es un placer Ciri.
Le ha ofrecido una leve sonrisa.
— Los nombres siempre tienen poder, en el Feywild por ejemplo os lo podrían robar. Pero bueno, por suerte no estamos en ese lugar lleno de-
Carraspeó.
— Faes.
Curiosear es lo suyo, sobre todo si luego puede ir a molestarlos y a hacer tratos con ellos, tratos muy desafortunados para los pobres.
Aquella mujer de humo es tan hermosa como peligrosa es su mirada.
El viejo sonríe mirándola.
Aquella mujer de humo es tan hermosa como peligrosa es su mirada.
El viejo sonríe mirándola.
— Es un placer Ciri.
Le ha ofrecido una leve sonrisa.
— Los nombres siempre tienen poder, en el Feywild por ejemplo os lo podrían robar. Pero bueno, por suerte no estamos en ese lugar lleno de-
Carraspeó.
— Faes.
—Le ofreció la mano para estrechársela.—
Mi nombre es Ciri.
— Bueno si os gusta la parafernalia de las presentaciones no voy a ser yo quien os niegue a hacerla. Siempre es interesante conocer el nombre por el que uno quiere ser conocido, sobre todo cuando se posee muchos nombres.
— Es un placer Ciri.
Le ha ofrecido una leve sonrisa.
— Los nombres siempre tienen poder, en el Feywild por ejemplo os lo podrían robar. Pero bueno, por suerte no estamos en ese lugar lleno de-
Carraspeó.
— Faes.
— Bueno si os gusta la parafernalia de las presentaciones no voy a ser yo quien os niegue a hacerla. Siempre es interesante conocer el nombre por el que uno quiere ser conocido, sobre todo cuando se posee muchos nombres.
— Bueno si os gusta la parafernalia de las presentaciones no voy a ser yo quien os niegue a hacerla. Siempre es interesante conocer el nombre por el que uno quiere ser conocido, sobre todo cuando se posee muchos nombres.
Elsminster estira la mano para tomar el queso.
— Un placer hacer tratos con Skavens.
— Rrh... Sonar bien-suficiente.
Tiende una mano para dar el queso, la otra para recibir la pipa, no entregara lo uno sin lo otro.
Está muy decidido a hacerse con ese queso, y es un gran negociador.
Elsminster estira la mano para tomar el queso.
— Un placer hacer tratos con Skavens.
El hombre de picudo sombrero ha conjurado tenedor, cuchara y cuchillo para cada uno.
— ¿Merlín verdad?
Preguntó el mago para asegurarse que no se había equivocado.
Así pues el plato ha levitado hacia el compañero de gremio a la vez que se duplicaba para levitar frente a Elminster.
— ¿Más queso?
El hombre de picudo sombrero ha conjurado tenedor, cuchara y cuchillo para cada uno.
— ¿Merlín verdad?
Preguntó el mago para asegurarse que no se había equivocado.
— Elminster, bueno, o el viejo mago, a su servicio.
Acto seguido ha conjurado su pipa para apoyársela en los labios y comenzar a fumar.
— Pero me temo que yo sí sé quién sois.
— Elminster, bueno, o el viejo mago, a su servicio.
Acto seguido ha conjurado su pipa para apoyársela en los labios y comenzar a fumar.
— Pero me temo que yo sí sé quién sois.
Está muy decidido a hacerse con ese queso, y es un gran negociador.
— Cosa-hechizo darmelo, saber Bien-bien.
Sigue comiendo.
Está muy decidido a hacerse con ese queso, y es un gran negociador.
Ha sacado humo por la nariz con cuidado de que no le dé a la contraria.
Ella niega con la cabeza.
—Que va.
El hombre de picudo sombrero ha sacado de la nada, de hecho lo ha conjurado, su pipa de fumar.
— ¿Y conocéis a Drizzt Do’Urden? Ese sí que es famoso de verdad.
Ha sacado humo por la nariz con cuidado de que no le dé a la contraria.