Nos creemos dueños de nuestras decisiones. Pero lo cierto es que las tomamos en un campo que alguien ya ha acotado e incluso ahí también hay sutiles guías que nos sugieren señalar la carta que el prestidigitador tenía para nosotros mucho antes de nuestra sabia elección.
Nos creemos dueños de nuestras decisiones. Pero lo cierto es que las tomamos en un campo que alguien ya ha acotado e incluso ahí también hay sutiles guías que nos sugieren señalar la carta que el prestidigitador tenía para nosotros mucho antes de nuestra sabia elección.
No tiene sentido caer en la histeria, ni siquiera en la mínima preocupación cuando el suceso ya ha acontecido y no se puede reconstruir ni anticiparse a sus posibles consecuencias. Cuando solo resta esperar, lo conveniente es vivir con total intensidad el momento presente.
No tiene sentido caer en la histeria, ni siquiera en la mínima preocupación cuando el suceso ya ha acontecido y no se puede reconstruir ni anticiparse a sus posibles consecuencias. Cuando solo resta esperar, lo conveniente es vivir con total intensidad el momento presente.
Los hijos, al alejarse del taller donde fueron concebidos, dejan de ser tallas moldeadas. La erosión de la vida les va restando ilusión y procurando experiencia; algunas piezas originales perdidas, sustituidas por la resignación; otras han sido restauradas por chapuceros charlatanes.
Los hijos, al alejarse del taller donde fueron concebidos, dejan de ser tallas moldeadas. La erosión de la vida les va restando ilusión y procurando experiencia; algunas piezas originales perdidas, sustituidas por la resignación; otras han sido restauradas por chapuceros charlatanes.
El alma desde ahí abajo se ve mucho más nítida. Parece que solo ven piernas, barbillas y cuevas nasales. Pero ese ángulo es idóneo para ver el corazón. La vida les va elevando el punto de vista, hasta que ya sostienen las miradas, pero nunca olvidan lo que desde ahí abajo sus ojos vieron.
El alma desde ahí abajo se ve mucho más nítida. Parece que solo ven piernas, barbillas y cuevas nasales. Pero ese ángulo es idóneo para ver el corazón. La vida les va elevando el punto de vista, hasta que ya sostienen las miradas, pero nunca olvidan lo que desde ahí abajo sus ojos vieron.
¿Cómo es posible que una vida acomodada pueda ser con frecuencia una vida no deseada? Quizás la razón esté en que esa vida ha sido dada sin más, un logro de terceros, un regalo con el que el desgraciado no se identifica. Grita en su caída: ¡estoy aquí!, ¡yo también existo!
¿Cómo es posible que una vida acomodada pueda ser con frecuencia una vida no deseada? Quizás la razón esté en que esa vida ha sido dada sin más, un logro de terceros, un regalo con el que el desgraciado no se identifica. Grita en su caída: ¡estoy aquí!, ¡yo también existo!
Cuando la supervivencia no es posible en la firme coexistencia de ese hogar con cimientos forjados de amor ¿qué se puede hacer? Malditos desde el día en que nacieron el uno para el otro ¿Por qué tuvieron que enamorarse hasta el punto de no saber vivir de otra manera?
Cuando la supervivencia no es posible en la firme coexistencia de ese hogar con cimientos forjados de amor ¿qué se puede hacer? Malditos desde el día en que nacieron el uno para el otro ¿Por qué tuvieron que enamorarse hasta el punto de no saber vivir de otra manera?
Se es fiel a las tendencias, a los dogmas, a los propios principios y a uno mismo hasta que la primera dosis de enamoramiento recorre las venas. He visto a altas torres doblegar su dignidad ante alguien con aquellos defectos que siempre vieron despreciables en otros.
Se es fiel a las tendencias, a los dogmas, a los propios principios y a uno mismo hasta que la primera dosis de enamoramiento recorre las venas. He visto a altas torres doblegar su dignidad ante alguien con aquellos defectos que siempre vieron despreciables en otros.
Quien busca el reconocimiento siendo de utilidad a los dioses será bienaventurado cuando lo logra. Más cuando deja de serlo porque aquellos alcanzan la eternidad se convierte en pasto de aquellos a quienes desdeñó y obligó a postrarse a los pies de su reverenciado amo y señor.
Quien busca el reconocimiento siendo de utilidad a los dioses será bienaventurado cuando lo logra. Más cuando deja de serlo porque aquellos alcanzan la eternidad se convierte en pasto de aquellos a quienes desdeñó y obligó a postrarse a los pies de su reverenciado amo y señor.
El caballo que no nota el bocado entre sus belfos ni las piernas del jinete, tropezarán de manos. Por el contrario, si se le calienta la boca y siente el agobio y la presión del miedo, se desbocará. Luego, si le fustigaras por lo que sin duda alguna provocaste. Recordará tu bajeza.
El caballo que no nota el bocado entre sus belfos ni las piernas del jinete, tropezarán de manos. Por el contrario, si se le calienta la boca y siente el agobio y la presión del miedo, se desbocará. Luego, si le fustigaras por lo que sin duda alguna provocaste. Recordará tu bajeza.
No estamos solos en nuestro interior, convivimos con quienes se han cruzado en nuestras vidas: los que zancadillearon, los que ayudaron tras la caída, los que engañaron cuando se les preguntó la salida y los que se colocaron al frente con su luz para salir del laberinto.
No estamos solos en nuestro interior, convivimos con quienes se han cruzado en nuestras vidas: los que zancadillearon, los que ayudaron tras la caída, los que engañaron cuando se les preguntó la salida y los que se colocaron al frente con su luz para salir del laberinto.
Hay quien se muere por asistir a su propio entierro. Total, para qué. Si nunca va a poder distinguir la aflicción del plañideo; si no va a saber quién no se enteró, quien no quiso y quien no pudo. Y con toda probabilidad, no le va a gustar como le ha dejado el tanatoesteticista.
Hay quien se muere por asistir a su propio entierro. Total, para qué. Si nunca va a poder distinguir la aflicción del plañideo; si no va a saber quién no se enteró, quien no quiso y quien no pudo. Y con toda probabilidad, no le va a gustar como le ha dejado el tanatoesteticista.
La solución a un dilema, a un estado de crisis la tiene nuestro yo interior. Es tan fácil como buscar el silencio para poder escucharle: no le gusta el habitual bullicio. Hay quien le oye hablar a través de la almohada, alguno le invita a pasear el bosque o a contemplar estrellas.
La solución a un dilema, a un estado de crisis la tiene nuestro yo interior. Es tan fácil como buscar el silencio para poder escucharle: no le gusta el habitual bullicio. Hay quien le oye hablar a través de la almohada, alguno le invita a pasear el bosque o a contemplar estrellas.
Eres diferente porque has sobrevivido a quienes no lograron extinguir tu estirpe. Porque eres diferente llevan compasión a lo que pudo haber sido tu tumba. Con el transcurso del tiempo olvidan por qué eres diferente. El epitafio de tu lápida ahora es oscuro, decorado con esvásticas.
Eres diferente porque has sobrevivido a quienes no lograron extinguir tu estirpe. Porque eres diferente llevan compasión a lo que pudo haber sido tu tumba. Con el transcurso del tiempo olvidan por qué eres diferente. El epitafio de tu lápida ahora es oscuro, decorado con esvásticas.
A pesar de la historia que está ahí para dar testimonio, aún hay quien opta por no medir el alcance de sus capacidades antes de presentar batalla. Como el sapo que intenta parar un camión y solo piensa en que ponerse en frente es mejor que no hacer nada; habrá merecido la pena.
A pesar de la historia que está ahí para dar testimonio, aún hay quien opta por no medir el alcance de sus capacidades antes de presentar batalla. Como el sapo que intenta parar un camión y solo piensa en que ponerse en frente es mejor que no hacer nada; habrá merecido la pena.
Resulta patético ver a un ser humano vacío de sustancia que se esconde bajo la sombra de su progenitor. Deambula y gesticula adaptando su forma, procurando no salir de esa sombra para no tener que mostrarse a sí mismo. Me pregunto que será de él cuando el árbol paterno se seque.
Resulta patético ver a un ser humano vacío de sustancia que se esconde bajo la sombra de su progenitor. Deambula y gesticula adaptando su forma, procurando no salir de esa sombra para no tener que mostrarse a sí mismo. Me pregunto que será de él cuando el árbol paterno se seque.
¿Qué se puede sentir cuando alrededor de uno brotan elogios por su aspecto, por su locuacidad y dicción, sin que exista señal alguna de que se haya captado su mensaje, ni siquiera un mero atisbo que induzca a suponer que se ha entendido lo que se está diciendo?
¿Qué se puede sentir cuando alrededor de uno brotan elogios por su aspecto, por su locuacidad y dicción, sin que exista señal alguna de que se haya captado su mensaje, ni siquiera un mero atisbo que induzca a suponer que se ha entendido lo que se está diciendo?
Una vez roto nadie te explica que ya nunca vas a poder ser el mismo de antes; intentas una y otra vez recomponer tus pedazos. Hasta que con esas piezas un día logras formar otro ser; distinto del que siempre perseguiste, pero a cambio, perfectamente reconocible por ti mismo.
Una vez roto nadie te explica que ya nunca vas a poder ser el mismo de antes; intentas una y otra vez recomponer tus pedazos. Hasta que con esas piezas un día logras formar otro ser; distinto del que siempre perseguiste, pero a cambio, perfectamente reconocible por ti mismo.
Las pequeñas cosas: amores, disputas, galardones y sinsabores; el tiempo las borra. Lo que no se mueve es aquel beso robado en un rellano, con la mano bajo la falda de una mujer que nunca dijo su nombre; su entrecortado aliento y el olor a bergamota de su perfume. Eso es todo.
Las pequeñas cosas: amores, disputas, galardones y sinsabores; el tiempo las borra. Lo que no se mueve es aquel beso robado en un rellano, con la mano bajo la falda de una mujer que nunca dijo su nombre; su entrecortado aliento y el olor a bergamota de su perfume. Eso es todo.
Es fácil elegir la compañía más adecuada para un largo viaje por descarte. Los primeros son quienes no deseen hacer el mismo camino, aunque sí llegar al mismo destino. Los segundos en bajarse del carruaje, deberían ser todos aquellos con los que hay que fingir siempre quien no se es.
Es fácil elegir la compañía más adecuada para un largo viaje por descarte. Los primeros son quienes no deseen hacer el mismo camino, aunque sí llegar al mismo destino. Los segundos en bajarse del carruaje, deberían ser todos aquellos con los que hay que fingir siempre quien no se es.
Hay confesiones que destruyen relaciones sin hacer bien a nadie. Hay sinceridades que arruinan amistades labradas durante toda una vida. Hay verdades que dañan más que la mentira que intentaban reflotar de la penumbra. Hay verdades que amputan mentiras con las que se podía seguir tirando.
Hay confesiones que destruyen relaciones sin hacer bien a nadie. Hay sinceridades que arruinan amistades labradas durante toda una vida. Hay verdades que dañan más que la mentira que intentaban reflotar de la penumbra. Hay verdades que amputan mentiras con las que se podía seguir tirando.
Llegaron con la cruz; nos bautizaron con el mismo agua que se nutre de nuestros despojos; nos prometieron el cielo, pero seguimos aquí en la arena de esa playa que haya muy lejos fue de esperanza. El cielo está más allá, siempre está más allá. Persevera. ¿Y si lo dejaste atrás?
Llegaron con la cruz; nos bautizaron con el mismo agua que se nutre de nuestros despojos; nos prometieron el cielo, pero seguimos aquí en la arena de esa playa que haya muy lejos fue de esperanza. El cielo está más allá, siempre está más allá. Persevera. ¿Y si lo dejaste atrás?
Cualquier situación por difícil y complicada que parezca siempre es susceptible de empeorar y de concurrir con el resto en el momento menos esperado y en el lugar más inoportuno. Pero cuando todo resta en la ecuación, parece ser que el resultado acaba siendo positivo.
Cualquier situación por difícil y complicada que parezca siempre es susceptible de empeorar y de concurrir con el resto en el momento menos esperado y en el lugar más inoportuno. Pero cuando todo resta en la ecuación, parece ser que el resultado acaba siendo positivo.
Se trata de volverte acomodaticio y dependiente cuando dejas de producir. Se te ofrece que una vez dejadas las responsabilidades laborales, puedas permitirte todos los excesos que nunca antes cometiste. La situación final deseable es que dejes de ser una carga social cuanto antes.
Se trata de volverte acomodaticio y dependiente cuando dejas de producir. Se te ofrece que una vez dejadas las responsabilidades laborales, puedas permitirte todos los excesos que nunca antes cometiste. La situación final deseable es que dejes de ser una carga social cuanto antes.
¿Por qué cuesta tanto reconocer notables anomalías en los vástagos y tan poco aventurarse en preconizar cualquier atisbo de virtudes? Cuando lo conveniente debería ser planificar la base de la educación sobre las hipótesis más peligrosas sin considerar su grado de probabilidad.
¿Por qué cuesta tanto reconocer notables anomalías en los vástagos y tan poco aventurarse en preconizar cualquier atisbo de virtudes? Cuando lo conveniente debería ser planificar la base de la educación sobre las hipótesis más peligrosas sin considerar su grado de probabilidad.
Extrañados de que el niño se pregunte «¿quien soy?». Ignoran las vidas que arrastra tras si. Ahora ya adulto se hace cada día esa misma pregunta. Porque él ya sabe que a cada instante nace en él un ser distinto. Se extrañan de que no se conozca aún. Ellos no saben que tiende a infinito.
Extrañados de que el niño se pregunte «¿quien soy?». Ignoran las vidas que arrastra tras si. Ahora ya adulto se hace cada día esa misma pregunta. Porque él ya sabe que a cada instante nace en él un ser distinto. Se extrañan de que no se conozca aún. Ellos no saben que tiende a infinito.