Cuadernos negros, mi blog, solo relatos breves, en...
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Se detuvo para encenderse un cigarrillo en mitad de la calle. Aspiró profundamente. A su lado, la puerta de un hotel se abrió de par en par. Sin pensarlo, entró empapado hasta el vestíbulo. No había nadie salvo un camarero tras una barra de caoba que le dio la bienvenida y le…
Se detuvo para encenderse un cigarrillo en mitad de la calle. Aspiró profundamente. A su lado, la puerta de un hotel se abrió de par en par. Sin pensarlo, entró empapado hasta el vestíbulo. No había nadie salvo un camarero tras una barra de caoba que le dio la bienvenida y le…
La prisa y la falta de tiempo eran habituales. La entrada al trabajo, los compromisos a una hora fija, el continuo flujo de trabajo, todo alimentaba mi miedo a que en un momento dado y por cualquier circunstancia me quedase rezagado. Cada mañana me prometía levantarme más…
La prisa y la falta de tiempo eran habituales. La entrada al trabajo, los compromisos a una hora fija, el continuo flujo de trabajo, todo alimentaba mi miedo a que en un momento dado y por cualquier circunstancia me quedase rezagado. Cada mañana me prometía levantarme más…
Sucio de barro, escuchó el repique metálico de dos roperas acortando la distancia. No debía dudar ni un segundo. Un giro brusco puso en un brete a un fraile descalzo al que casi atropellaba, cuyo grito se mezcló con el chasquido del acero de los perseguidores en una noche con…
Sucio de barro, escuchó el repique metálico de dos roperas acortando la distancia. No debía dudar ni un segundo. Un giro brusco puso en un brete a un fraile descalzo al que casi atropellaba, cuyo grito se mezcló con el chasquido del acero de los perseguidores en una noche con…
Piensa en la orilla, quieto y a salvo de crecidas. Desde su primer piso contempla la calle con la protección del cristal de la ventana; un cristal que, a pesar de todo, desearía abrir para sentir la cercanía de los detalles mínimos manteniendo, al mismo tiempo, el aislamiento…
Piensa en la orilla, quieto y a salvo de crecidas. Desde su primer piso contempla la calle con la protección del cristal de la ventana; un cristal que, a pesar de todo, desearía abrir para sentir la cercanía de los detalles mínimos manteniendo, al mismo tiempo, el aislamiento…
Buscaba una caja en la penumbra del trastero y casi me trago una enorme telaraña. Pensé que una tarántula se había alojado con los despojos de mi vida, pero solo era, a ojos de un ignorante como yo, una araña diminuta que se desayunaba —me inventé— una molesta mosca…
Buscaba una caja en la penumbra del trastero y casi me trago una enorme telaraña. Pensé que una tarántula se había alojado con los despojos de mi vida, pero solo era, a ojos de un ignorante como yo, una araña diminuta que se desayunaba —me inventé— una molesta mosca…
Entré sin dudarlo donde me citó. Miré la hora por tercera vez solo para comprobar que me había adelantado el tiempo suficiente como para acomodarme en un local desconocido. Desde mi sitio abarcaba con la vista buena parte del recinto: el escenario, las mesas a su alrededor y un…
Entré sin dudarlo donde me citó. Miré la hora por tercera vez solo para comprobar que me había adelantado el tiempo suficiente como para acomodarme en un local desconocido. Desde mi sitio abarcaba con la vista buena parte del recinto: el escenario, las mesas a su alrededor y un…
En un universo de locos, los libros del Cotton Club eran señalados por el dedo del destino. Leyó esta frase nada más escribirla y no le dijo nada. Se puso en pie, dejando su mesa desordenada, y se fue a tomar el aire a la terraza. Eran los últimos minutos de una corta tarde de…
En un universo de locos, los libros del Cotton Club eran señalados por el dedo del destino. Leyó esta frase nada más escribirla y no le dijo nada. Se puso en pie, dejando su mesa desordenada, y se fue a tomar el aire a la terraza. Eran los últimos minutos de una corta tarde de…
Sobre mi piel se adhería, como un traje demasiado estrecho de buceo, un bochorno que me ponía a prueba. Y no solo a mí. A mi alrededor todo parecía fundirse: las barras de señal del Wi-Fi eran agónicas intermitencias en la esquina inferior de la pantalla y mi único aliado era…
Sobre mi piel se adhería, como un traje demasiado estrecho de buceo, un bochorno que me ponía a prueba. Y no solo a mí. A mi alrededor todo parecía fundirse: las barras de señal del Wi-Fi eran agónicas intermitencias en la esquina inferior de la pantalla y mi único aliado era…
Al final de una tarde, el adolescente llevaba horas dando vueltas por la casa, cada vez más oscura. Se había detenido en cada habitación donde abrió cajones, armarios y ventanas sin avidez, sin curiosidad. Quizá solo pretendía engañar el tiempo y matar la espera, y no al revés.…
Al final de una tarde, el adolescente llevaba horas dando vueltas por la casa, cada vez más oscura. Se había detenido en cada habitación donde abrió cajones, armarios y ventanas sin avidez, sin curiosidad. Quizá solo pretendía engañar el tiempo y matar la espera, y no al revés.…
Necesitaba un respiro del texto interminable. Pero solo podía saberlo Jumbo —mi gato Bombay, observador inmóvil de ojos de cobre— cuando dejé encendida la pantalla y me marché sin pedirle, por más interesado que lo viera, que repasase mis notas, anotara sus impresiones en…
Necesitaba un respiro del texto interminable. Pero solo podía saberlo Jumbo —mi gato Bombay, observador inmóvil de ojos de cobre— cuando dejé encendida la pantalla y me marché sin pedirle, por más interesado que lo viera, que repasase mis notas, anotara sus impresiones en…
Me he preguntado muchas veces si volver la vista atrás es buena idea, si hay un beneficio real en convocar el pasado o si, por el contrario, la única actitud sensata consiste en confiar en que lo transcurrido permanezca inmóvil allá donde esté. Pero la verdadera cuestión no es…
Me he preguntado muchas veces si volver la vista atrás es buena idea, si hay un beneficio real en convocar el pasado o si, por el contrario, la única actitud sensata consiste en confiar en que lo transcurrido permanezca inmóvil allá donde esté. Pero la verdadera cuestión no es…
Para una persona como yo, ver de repente cómo a mi cuenta corriente le nacieron, un vulgar y rutinario martes por la mañana, un buen montón de ceros, puede resultar desconcertante; acostumbrado, como creí estarlo entonces, a vivir peligrosamente con la persistencia de los números…
Para una persona como yo, ver de repente cómo a mi cuenta corriente le nacieron, un vulgar y rutinario martes por la mañana, un buen montón de ceros, puede resultar desconcertante; acostumbrado, como creí estarlo entonces, a vivir peligrosamente con la persistencia de los números…
Abrí las cortinas para dejar entrar la luz mientras buscaba mis zapatos. Me quedé un momento absorto por el baile de las ramas de los árboles. Agradecí, en ese momento, no salir de casa y me volví hacia la habitación. Pensaba, mientras tanto, si más tarde o quizá mañana podría…
Abrí las cortinas para dejar entrar la luz mientras buscaba mis zapatos. Me quedé un momento absorto por el baile de las ramas de los árboles. Agradecí, en ese momento, no salir de casa y me volví hacia la habitación. Pensaba, mientras tanto, si más tarde o quizá mañana podría…
Bajo una tenue y cálida luz cenital, acodado en un extremo de la barra de un local nocturno, no sabía si me costaba más tragarme el contenido de mi copa que las razones con que se despidió de mí, sin darme más explicación que la que ya sabía, y por la que se produjo nuestra…
Bajo una tenue y cálida luz cenital, acodado en un extremo de la barra de un local nocturno, no sabía si me costaba más tragarme el contenido de mi copa que las razones con que se despidió de mí, sin darme más explicación que la que ya sabía, y por la que se produjo nuestra…
Recorríamos las calles, al encontrarnos, bajo farolas que se despertaban, huyendo de la multitud y de la noche insomne. Preferimos la luz lunar, caminar descalzos sobre la marea granulosa que se retiraba y permanecer callados hasta el amanecer, regresando sin ninguna prisa por la…
Recorríamos las calles, al encontrarnos, bajo farolas que se despertaban, huyendo de la multitud y de la noche insomne. Preferimos la luz lunar, caminar descalzos sobre la marea granulosa que se retiraba y permanecer callados hasta el amanecer, regresando sin ninguna prisa por la…
Hay muchas tardes; todas distintas y sin embargo iguales como las capas de un hojaldre donde las inferiores, más imperfectas, soportan el peso y el aprendizaje de las que no rechazan, pero tampoco entienden. Solo basta quedarse detenido en cualquier parte para dejar que la…
Hay muchas tardes; todas distintas y sin embargo iguales como las capas de un hojaldre donde las inferiores, más imperfectas, soportan el peso y el aprendizaje de las que no rechazan, pero tampoco entienden. Solo basta quedarse detenido en cualquier parte para dejar que la…
Se cansó de descansar en su sillón y se puso en pie. Recorrió el pasillo en dirección al baño. Cruzó su habitación y se detuvo delante de una ventana desde donde vio un cielo azul y limpio de nubes, extrañando el vuelo de las golondrinas que no tardarían en abandonarlo, y…
Se cansó de descansar en su sillón y se puso en pie. Recorrió el pasillo en dirección al baño. Cruzó su habitación y se detuvo delante de una ventana desde donde vio un cielo azul y limpio de nubes, extrañando el vuelo de las golondrinas que no tardarían en abandonarlo, y…
Cansado, eso es. Si le preguntasen en ese momento contestaría «cansado» y volvería a lo suyo, a lo que le ocupaba entonces, antes de que avisasen con sus pasos que llegarían hasta la puerta, la abrirían, le interrumpirían diciéndole cualquier cosa sin esperar de él una respuesta,…
Cansado, eso es. Si le preguntasen en ese momento contestaría «cansado» y volvería a lo suyo, a lo que le ocupaba entonces, antes de que avisasen con sus pasos que llegarían hasta la puerta, la abrirían, le interrumpirían diciéndole cualquier cosa sin esperar de él una respuesta,…
Me sobraba tiempo cuando terminé de vestirme. Cerré la puerta del jardín y bajé los toldos porque esa mañana ya no llovería. Refrescaba a primera hora, cosa que agradecí, pues soy muy caluroso, y me senté a la salida de casa bajo la sombra del alero. Me encontraba listo para…
Me sobraba tiempo cuando terminé de vestirme. Cerré la puerta del jardín y bajé los toldos porque esa mañana ya no llovería. Refrescaba a primera hora, cosa que agradecí, pues soy muy caluroso, y me senté a la salida de casa bajo la sombra del alero. Me encontraba listo para…
Me llamaron por teléfono. No lo cogí. Insistieron varias veces y no lo oí. Lo puse en silencio y seguí trabajando. Al cabo de un buen rato vino mi superior, alarmado. Me habló, me dio permiso y salí aprisa hacia mi casa en un día estupendo de tormenta y abundante tráfico. No veía más…
Me llamaron por teléfono. No lo cogí. Insistieron varias veces y no lo oí. Lo puse en silencio y seguí trabajando. Al cabo de un buen rato vino mi superior, alarmado. Me habló, me dio permiso y salí aprisa hacia mi casa en un día estupendo de tormenta y abundante tráfico. No veía más…
¿Qué pasaría si encontrase un objeto que no me pertenece dentro de mi rutina habitual? ¿Qué pasaría si fuese imposible que nadie de mi entorno lo hubiera perdido? ¿Qué pasaría si ese objeto, además de no pertenecerle a nadie, fuese de otra época? ¿Qué pasaría si se encontrase…
¿Qué pasaría si encontrase un objeto que no me pertenece dentro de mi rutina habitual? ¿Qué pasaría si fuese imposible que nadie de mi entorno lo hubiera perdido? ¿Qué pasaría si ese objeto, además de no pertenecerle a nadie, fuese de otra época? ¿Qué pasaría si se encontrase…
Llegó al final de una calle. Tuvo que asegurarse de que fuese la del encuentro, pues en aquella zona de la ciudad era fácil perderse entre tantas calles y casas iguales, y nadie allí le esperaba. Unas calles vacías y limpias a esas horas. Se bajó del coche. Buscó, mientras…
Llegó al final de una calle. Tuvo que asegurarse de que fuese la del encuentro, pues en aquella zona de la ciudad era fácil perderse entre tantas calles y casas iguales, y nadie allí le esperaba. Unas calles vacías y limpias a esas horas. Se bajó del coche. Buscó, mientras…
Un hombre camina bajo la noche y una lluvia fina que lava y espeja el sucio asfalto. En su mano da vueltas un encargo mínimo o una cita. No decide buscar lo que ha encontrado y entra para darse un respiro. La taberna lo resguarda del frío de la calle. Centrado en aquello que da…
Un hombre camina bajo la noche y una lluvia fina que lava y espeja el sucio asfalto. En su mano da vueltas un encargo mínimo o una cita. No decide buscar lo que ha encontrado y entra para darse un respiro. La taberna lo resguarda del frío de la calle. Centrado en aquello que da…
Hay momentos en esas comidas familiares —cada vez más infrecuentes y de abundantes comensales— en los que se pausa o se termina el acto de comer y se cede, o se llega, con la ruidosa rendición de la cubertería encima de los restos esparcidos o arrinconados sobre la loza blanca…
Hay momentos en esas comidas familiares —cada vez más infrecuentes y de abundantes comensales— en los que se pausa o se termina el acto de comer y se cede, o se llega, con la ruidosa rendición de la cubertería encima de los restos esparcidos o arrinconados sobre la loza blanca…
Volvemos a casa. Hoy también me llevan. Ya no encuentro placer en conducir, prefiero desentenderme, y sin excusas. Ya me conocen. Me gusta contemplar la carretera y aislarme con mis pensamientos. No suelo dar conversación, aunque pregunto. Me gusta escuchar sus voces,…
Volvemos a casa. Hoy también me llevan. Ya no encuentro placer en conducir, prefiero desentenderme, y sin excusas. Ya me conocen. Me gusta contemplar la carretera y aislarme con mis pensamientos. No suelo dar conversación, aunque pregunto. Me gusta escuchar sus voces,…