Esto no puede ser.
Esto no puede ser.
Es insoportable.
Esto no puede ser.
Es insoportable.
Es insoportable.
Pero qUÉ LES PASA.
Está un poco dolorida.
Está un poco dolorida.
Esbozó una media sonrisa.
Era una cerveza algo fuerte, pero estaba más barata, así que la eligió por eso.
— Es todo un privilegio, desde luego…
Quizá de todas, o de ninguna. Vitani jamás hablaba en claro; sería tirar piedras para su propio tejado.
" Pues... tadaaa~ Soy la primera. Qué honor... "
Bebería de la jarra ajena, todo sin desviar
Repitió, arqueando una de sus cejas conforme esas orbes analizaban la anatomía adversa.
— Nunca había conocido a una elfa de “fuego”.—
Realizó una pausa para beber de su cerveza.
Después le ofreció la jarra a la contraria.
Esbozó una media sonrisa.
Era una cerveza algo fuerte, pero estaba más barata, así que la eligió por eso.
— Es todo un privilegio, desde luego…
pasen buena noche, mi gente
pasen buena noche, mi gente
Repitió, arqueando una de sus cejas conforme esas orbes analizaban la anatomía adversa.
— Nunca había conocido a una elfa de “fuego”.—
Realizó una pausa para beber de su cerveza.
Después le ofreció la jarra a la contraria.
Un leve encogimiento de hombros fue lo que precedió a la risotada que se echó, muy breve... pero alta.
" Soy una elfa de fuego, pero.. Mi aspecto es cosa mía. También cambio pieles de vez en cuando."
Tan solo prefería el diminutivo.
Le resultaba más cómodo.
Una vez terminó con la trenza, se apoyó en el respaldo de su silla, ladeando el rostro.
— Tu piel, tu cola y tu… presencia. Entre otras cosas.
Repitió, arqueando una de sus cejas conforme esas orbes analizaban la anatomía adversa.
— Nunca había conocido a una elfa de “fuego”.—
Realizó una pausa para beber de su cerveza.
Después le ofreció la jarra a la contraria.
Fue lo primero que dijo.
Sus ojos, verdosos pero con la forma como las de un felino la delataban.
Pero si había alguna duda, también llevaba un medallón de la escuela de lince en el cuello.
— Con esta espada suelo enfrentarme a monstruos [ pues era de plata ], (+)
Fue lo primero que dijo.
Sus ojos, verdosos pero con la forma como las de un felino la delataban.
Pero si había alguna duda, también llevaba un medallón de la escuela de lince en el cuello.
— Con esta espada suelo enfrentarme a monstruos [ pues era de plata ], (+)
Ha emitido una pequeña carcajada, reincorporándose para echarle una manta por encima.
— Descansa, anda…
No lo decía en serio.
—Dormir. . . dioses, sí. Déjame un poco
Cruzó las piernas, emitiendo un breve suspiro.
— ¿Qué tal si… duermes un poco y mañana vas a hablar con él?
Ha emitido una pequeña carcajada, reincorporándose para echarle una manta por encima.
— Descansa, anda…
Cruzó las piernas, emitiendo un breve suspiro.
— ¿Qué tal si… duermes un poco y mañana vas a hablar con él?
Niega con la cabeza.
—He sido cruel con Valdo. Más de lo que quería, y ya sabes cuánto lo odio. Pero esta vez me he pasado.
Ha arrastrado una silla para sentarse enfrente de la cama.
Cruzó las piernas, emitiendo un breve suspiro.
— ¿Qué tal si… duermes un poco y mañana vas a hablar con él?
Pero encontró un elfo hace no mucho tiempo.
Le llevó los libros necesarios para aprender a hacerlo y los materiales para que pudiera forjarle dicha espada.
Deslizó el dedo por las runas superiores.
— Son runas mágicas, me ayudan a combatir de la forma en la que me gusta.
Pero encontró un elfo hace no mucho tiempo.
Le llevó los libros necesarios para aprender a hacerlo y los materiales para que pudiera forjarle dicha espada.
Deslizó el dedo por las runas superiores.
— Son runas mágicas, me ayudan a combatir de la forma en la que me gusta.
Tan solo prefería el diminutivo.
Le resultaba más cómodo.
Una vez terminó con la trenza, se apoyó en el respaldo de su silla, ladeando el rostro.
— Tu piel, tu cola y tu… presencia. Entre otras cosas.
Se inclinó hacia ella, para mirarla de arriba a abajo. Ya entendería, más temprano que tarde, que a ella esos carteles le traían demasiada indiferencia.
" ¿Qué te lo ha dicho? ¿Mi apariencia, o mi acento marcado? "
Encogió los hombros.
Tampoco iba a dar información de más.
Sobre todo porque le resultaría bastante fácil encontrar algún cartel con su cara, sin la cicatriz, y su nombre completo.
— Tú no eres de por aquí, ¿verdad?
Tan solo prefería el diminutivo.
Le resultaba más cómodo.
Una vez terminó con la trenza, se apoyó en el respaldo de su silla, ladeando el rostro.
— Tu piel, tu cola y tu… presencia. Entre otras cosas.
Tiene un brillo ciertamente llamativo, a causa de las runas inscritas en la hoja.
Tiene un brillo ciertamente llamativo, a causa de las runas inscritas en la hoja.
Que se perdió un poco.
Que se perdió un poco.
Huele raro.