No que le molestara la atención, pero habían veces en las que prefería no ser interrumpido a la hora de la merienda.
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—Empecé a trabajar a tiempo parcial en Shibuya, es por eso —se justificó, sentándose en el taburete de al lado—. Últimamente vienes mucho, ¿estabas esperándome?
No que le molestara la atención, pero habían veces en las que prefería no ser interrumpido a la hora de la merienda.
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Ya acostumbrado a las excentricidades del contrario, Akechi saludó con naturalidad y dió un corto sorbo a su café, ignorando la mirada incrédula de un par de clientas que se encontraban en las mesas del fondo.
—Es muy tarde, pensé que no alcanzaría a verte esta noche.
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Ya acostumbrado a las excentricidades del contrario, Akechi saludó con naturalidad y dió un corto sorbo a su café, ignorando la mirada incrédula de un par de clientas que se encontraban en las mesas del fondo.
—Es muy tarde, pensé que no alcanzaría a verte esta noche.
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