#multiverse.
Le gustan los santos. Le gusta leer sobre sus vidas. Su sufrimiento acaba siendo amparado por la gloria de Dios. Es reconfortante, de alguna extraña manera.
— ... No, a decir verdad. Nunca me lo he planteado.
Le gustan los santos. Le gusta leer sobre sus vidas. Su sufrimiento acaba siendo amparado por la gloria de Dios. Es reconfortante, de alguna extraña manera.
— ... No, a decir verdad. Nunca me lo he planteado.
Porque es cierto.
— Pero incluso el corazón más roto aprender a vivir, ¿no es así?
Es el único consuelo que tiene.
Porque es cierto.
— Pero incluso el corazón más roto aprender a vivir, ¿no es así?
Es el único consuelo que tiene.
Está sintiendo algo muy extraño. Algo en el pecho, como si hubiese una fisura en su pecho que duele cada vez que respira. Pero no va a estropear esa conversación por ello. No quiere. Es la primera niña con la que habla en su vida.
— ... El mío... No. El mío >
Está sintiendo algo muy extraño. Algo en el pecho, como si hubiese una fisura en su pecho que duele cada vez que respira. Pero no va a estropear esa conversación por ello. No quiere. Es la primera niña con la que habla en su vida.
— ... El mío... No. El mío >
Siente que está sabiendo cosas que no le correspondían saber de momento. La mira con curiosidad, una vez superada la frontera de la sorpresa. La mención de los esclavistas le hace fruncir el ceño, y asentir.
— ... Hoy ha sido un buen día. La gente ha sido buena conmigo.
Siente que está sabiendo cosas que no le correspondían saber de momento. La mira con curiosidad, una vez superada la frontera de la sorpresa. La mención de los esclavistas le hace fruncir el ceño, y asentir.
— ... Hoy ha sido un buen día. La gente ha sido buena conmigo.
— Sí. Deberías volver con él, >
— Sí. Deberías volver con él, >
Recordaría a esa mujer de haberle hablado, principalmente porque no ha habido muchas que lo hayan hecho. Confuso por momentos, decide seguir la conversación.
— Un... un placer, Lyra. No tengo nombre que ofrecerte, lo siento.
Recordaría a esa mujer de haberle hablado, principalmente porque no ha habido muchas que lo hayan hecho. Confuso por momentos, decide seguir la conversación.
— Un... un placer, Lyra. No tengo nombre que ofrecerte, lo siento.
Espera que tenga un buen día.
Espera que tenga un buen día.
Habla en voz baja, sin mirar al que asume que debe ser el padre de la niña. Jamás le haría daño a una criatura, inocente al mundo como lo es ella. No hagas lo que no te gustaría que te hicieran, ¿no?
Su voz suena profunda, pero hay un deje suave que le hace sentir aliviado de sí mismo.
Habla en voz baja, sin mirar al que asume que debe ser el padre de la niña. Jamás le haría daño a una criatura, inocente al mundo como lo es ella. No hagas lo que no te gustaría que te hicieran, ¿no?
Su voz suena profunda, pero hay un deje suave que le hace sentir aliviado de sí mismo.
Niega en sintonía con sus palabras.
— Nombrar algo es muy personal. Y aún así, no creo que pueda escoger un nombre para mí. Por extraño que suene.
Niega en sintonía con sus palabras.
— Nombrar algo es muy personal. Y aún así, no creo que pueda escoger un nombre para mí. Por extraño que suene.
— ... Lo pensaré.
Porque los cementerios no le son ajenos. Ha tenido que dormir en más de uno. Pero es verdad que los muertos no molestan. >
— ... Lo pensaré.
Porque los cementerios no le son ajenos. Ha tenido que dormir en más de uno. Pero es verdad que los muertos no molestan. >
Sabe que no debería hacerlo. Porque lo sabe. Pero después de rebuscar en un bolsillo maltrecho, saca algo. Abre la mano, sorprendentemente limpia, y le ofrece una margarita a la niña.
Sabe que no debería hacerlo. Porque lo sabe. Pero después de rebuscar en un bolsillo maltrecho, saca algo. Abre la mano, sorprendentemente limpia, y le ofrece una margarita a la niña.
— ... ¿Qué son?
Pregunta, hundiendo un poco el dedo en el dulce. Es... raro.
— ... ¿Qué son?
Pregunta, hundiendo un poco el dedo en el dulce. Es... raro.
— Hola Jude. Encantado de conocerte.
Es sincero.
— Te daría mi nombre, pero no tengo ninguno.
Sigue siendo sincero.
— Hola Jude. Encantado de conocerte.
Es sincero.
— Te daría mi nombre, pero no tengo ninguno.
Sigue siendo sincero.
— Porque los actos bondadosos son más escasos con los malos.
Se muerde el labio inferior. Lleva la cara un tanto descubierta, pero no del todo. Por eso decide bajarse un poco la bufanda que le tapaba la boca. El tono cetrino y gris de su piel es evidente. >
— Porque los actos bondadosos son más escasos con los malos.
Se muerde el labio inferior. Lleva la cara un tanto descubierta, pero no del todo. Por eso decide bajarse un poco la bufanda que le tapaba la boca. El tono cetrino y gris de su piel es evidente. >
Es confuso. Porque se ha acercado a él sin problema, sin mostrar reparo, miedo o rechazo. Aun así, no puede resistirse a coger el libro con una mano. Los guantes que lleva son mitones desgastados, y al estirar la mano se le ve una costura en el dedo. >
James había visto cosas que daban más miedo que aquel hombre. De hecho, las había visto a manos de los que se decían caballeros de alta cuna. +
— Pero es tuyo.
Replica, en un intento de sonar amable pero con esa voz rota que lo hace difícil.
Es confuso. Porque se ha acercado a él sin problema, sin mostrar reparo, miedo o rechazo. Aun así, no puede resistirse a coger el libro con una mano. Los guantes que lleva son mitones desgastados, y al estirar la mano se le ve una costura en el dedo. >