—¿Esto es el Limbo, Virgilio?
—Sí. Pasaron por un sistema educativo ni exigente ni coherente. Se tocaron los huevos a dos manos, haciendo 5x7 con calculadora y usando lA para perpetrar una redacción sobre la Navidad.
—¿Qué esperan?
—Un milagro.
—¿Esto es el Limbo, Virgilio?
—Sí. Pasaron por un sistema educativo ni exigente ni coherente. Se tocaron los huevos a dos manos, haciendo 5x7 con calculadora y usando lA para perpetrar una redacción sobre la Navidad.
—¿Qué esperan?
—Un milagro.
—Niebla, seré tu guía para llevarte por los caminos de la educación actual. Oirás los aullidos desolados, verás a estos espíritus dolientes, contentos con el fuego de Tik-Tok, porque esperan llegar a ser influencers.
—Hay que joderse, Virgilio.
—Niebla, seré tu guía para llevarte por los caminos de la educación actual. Oirás los aullidos desolados, verás a estos espíritus dolientes, contentos con el fuego de Tik-Tok, porque esperan llegar a ser influencers.
—Hay que joderse, Virgilio.
—¡Oh, Niebla! Estos jamás se comprometieron ni lucharon por cambiar el mundo, no leen, solo babean ante un videojuego, un partido de furbo o una bandera. El mundo no conservará ningún recuerdo de ellos.
—No perdamos tiempo... Vamos al Limbo.
—¡Oh, Niebla! Estos jamás se comprometieron ni lucharon por cambiar el mundo, no leen, solo babean ante un videojuego, un partido de furbo o una bandera. El mundo no conservará ningún recuerdo de ellos.
—No perdamos tiempo... Vamos al Limbo.