La Hermana Verónica, la anfitriona inesperada de elGourmet que cocina, cuenta historias y rompe estereotipos
El canal elGourmet estrenó un nuevo ciclo conducido por la Hermana Verónica. La señal lo programó desde el lunes 6 de julio, de lunes a viernes a las 18:00 h (ARG) y 17:00 h (CHI), con un formato de recetas sencillas y mesas compartidas que llevó la acción a un escenario inusual para la televisión gastronómica: su convento.
La propuesta se estructura en 20 episodios en los que la conductora prepara platos “de distintos orígenes” y sostiene el tono del programa en torno a la idea de cocinar como práctica comunitaria. El ciclo se apoya en conversaciones y anécdotas, con cada receta presentada como un disparador para hablar de recuerdos y rituales cotidianos.
La cocina televisiva se instaló en el convento de la Hermana Verónica. Allí, la religiosa invita a los espectadores a recorrer recetas que aprendió durante sus años de vida en comunidad, dentro de un programa que planteó la cocina como una forma de compartir la vida y reforzar el vínculo humano.
El convento como set: la apuesta de elGourmet por una anfitriona inesperada
El ciclo se desarrolla con una “impronta cálida, espontánea y completamente genuina”, según la descripción del propio anuncio del canal. La puesta propone una anfitriona que se corre de cualquier solemnidad y ubica el relato en la intimidad del espacio comunitario donde vive.
El perfil que presenta el programa apunta a una personalidad “fresca, curiosa y luminosa”. La Hermana Verónica toca la guitarra y el órgano, habla cuatro idiomas, realiza tareas de electricista, disfruta de la costura y sostiene una pasión declarada por River Plate.
El eje espiritual atraviesa también el contenido culinario: el texto de lanzamiento define su mirada sobre la comida como un gesto de amor, fraternidad y dedicación hacia los demás, alineando el tono del ciclo con la idea de mesa compartida.
Quién es la Hermana Verónica: biografía, vocación y el origen de sus recetas
La conductora nació en el barrio porteño de Belgrano. Su nombre completo es Verónica Evangelina Prieto y descubrió su vocación religiosa a los 21 años, mientras estudiaba geografía.
Desde ese momento, el perfil que difundió el canal la ubicó en la enseñanza, la misión y el vínculo humano como modos de construir comunidad. En ese recorrido, la cocina apareció como uno de sus lenguajes personales y afectivos.
El anuncio también precisó un dato clave para encuadrar el ciclo dentro del género: la Hermana Verónica nunca estudió gastronomía de forma profesional. El programa construyó su identidad alrededor de recetas aprendidas en la vida en comunidad, combinadas con relatos y conversaciones que acompañaron cada preparación.
Formato y pantalla: 20 episodios, receta diaria y horario regional
La estructura de episodios apunta a platos sencillos y “deliciosos”, con una selección presentada como diversa en origen.
Entre ollas, anécdotas y conversaciones, cada receta funciona como una excusa narrativa para hablar de recuerdos y pequeños rituales cotidianos. Su cocina se define como una combinación de “recetas accesibles” e historias como el corazón del envío, con una conductora que, según esa misma descripción, “rompió estereotipos” desde el rol de anfitriona.