Mi anécdota favorita del Nobel es cuando se lo concedieron a Cela. Marías y Azúa, que lo odiaban, estaban en Venecia. Al enterarse Marías decidió lanzarse al canal para ahogarse, Azúa lo abrazó para salvarle mientras le repetía: -Marías, no se pierda, son cosas de esquimales, no se pierda.
October 9, 2025 at 6:59 PM
Mi anécdota favorita del Nobel es cuando se lo concedieron a Cela. Marías y Azúa, que lo odiaban, estaban en Venecia. Al enterarse Marías decidió lanzarse al canal para ahogarse, Azúa lo abrazó para salvarle mientras le repetía: -Marías, no se pierda, son cosas de esquimales, no se pierda.