Lotocki declaró por primera vez en el juicio por la muerte de Zárate: "Él se presentaba como un paciente sano"
Aníbal Lotocki declaró este miércoles por primera vez en el juicio por la muerte de su paciente Cristián Zárate y aseguró que el empresario llegó a su consultorio del microcentro porteño con la decisión ya tomada de pasar por el quirófano y comentó que en los estudios prequirúrgicos no apareció ningún indicio que encendiera alarmas. Atribuyó el desenlace a una cardiopatía grave y una cirrosis hepática "ocultas", que elevaban "un 90 por ciento" el riesgo de muerte. Según su relato, el paciente completó una ficha de historia clínica con antecedentes y datos sobre su estado de salud. "Él se presentaba como un paciente sano, no tenía signos de enfermedad ni síntomas", declaró. El médico sumó que los estudios prequirúrgicos no arrojaron anomalías: "El examen cardíaco, perfecto; el examen respiratorio, perfecto", afirmó, y agregó que tampoco se hallaron hernias en el abdomen. Dijo que la radiografía de tórax enviada por WhatsApp llegó "en perfectas condiciones". Lotocki admitió que el paciente presentaba enzimas elevadas, pero aseguró que ese valor no configuraba un riesgo para la intervención. Contó que, por haber estado en contacto con un paciente con COVID, debía cumplir cuarentena, lo que lo llevó a postergar la cirugía: "Se la suspendí y él se enojó mucho, le faltó el respeto a mi esposa. Nosotros decidimos no operarlo. Ahí pidió disculpas, se retractó y me dijo que él confiaba en mí pero que no lo pospusiera más", relató. El cirujano describió que el día pactado Zárate firmó todos los papeles y el consentimiento, se le tomó una foto prequirúrgica, se le repitió el examen físico y se realizó la consulta con el anestesiólogo. La intervención consistió en una liposucción y una dermolipectomía con técnica "tulua", que según el acusado no exige internación y está permitida en centros ambulatorios. "No le hicimos un ombligo nuevo, se puede corroborar porque en la foto del prequirúrgico se ve un tatuaje que habría desaparecido si era una dermolipectomía completa. Desapareció un 30 o 40 por ciento", aseguró. Tras la operación, el empresario fue trasladado a una habitación del piso inferior mientras Lotocki practicaba otra cirugía. Cuando fue a revisarlo, lo encontró "no lúcido", exaltado por momentos, con somnolencia y desorientación. "Se excitaba. Pensé que podía tener un ataque de pánico, pero se dormía", declaró. Según su versión, el anestesiólogo le administró morfina por el dolor que refería sin poder precisar la zona, y el cuadro se agravó cuando bajó la presión y apareció taquicardia: "Había perdido 400 mililitros por el drenaje de una solución sanguinolenta. Estaba perdiendo mucho líquido", afirmó. El acusado señaló que Zárate "tardó mucho en despertarse" tras la intervención, algo que "en muchos pacientes sucede". Relató que fue anestesiado nuevamente y que el procedimiento se extendió dos horas sin encontrar complicaciones: "El paciente no tenía nada, los puntos estaban todos bien, estaba todo en su lugar". De acuerdo con el relato del médico, una enfermera avisó que Zárate se había descompensado, con taquicardia, baja saturación de oxígeno y frecuencia cardíaca acelerada, por lo que Lotocki decidió intubarlo y administrarle sangre, con una estabilización transitoria. "Yo dije de llevarlo a quirófano porque es como una terapia intensiva por la aparatología", sostuvo. Atribuyó el desenlace a una cardiopatía grave y una cirrosis hepática "ocultas", que elevaban "un 90 por ciento" el riesgo de muerte, y negó que la diabetes tuviera incidencia. Finalmente, sostuvo: El paciente "hizo un paro y no lo pudimos sacar".