La vida cotidiana en Irán bajo los bombardeos de EE.UU. e Israel: represión, escasez y más de 1.100 civiles muertos
Desde el 28 de febrero de 2026, Irán sufre una ofensiva militar coordinada por Estados Unidos e Israel que ha causado la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y ha golpeado objetivos militares y políticos en todo el país, especialmente en Teherán. Testimonios de residentes como Salar y Kaveh describen una capital bajo constante bombardeo aéreo, con explosiones diarias que generan miedo y destrucción. Más de 1.100 civiles han fallecido según la Agencia de Protección de Derechos Humanos (HRANA), incluyendo un trágico ataque a una escuela primaria en Minab donde murieron alrededor de 160 personas, en su mayoría niñas; la Casa Blanca investiga el incidente pero niega apuntar a civiles.
La población permanece mayoritariamente en sus hogares por temor, solo sale para comprar alimentos básicos. Hay escasez notable: precios disparados de huevos, patatas y otros productos, largas colas para pan y gasolina, tiendas cerradas y cajeros automáticos fuera de servicio. El régimen ha reforzado la seguridad con puntos de control en las calles, detenciones y amenazas vía mensajes telefónicos contra posibles protestas, calificando a los disidentes como 'colaboradores de Israel'. El bloqueo de internet complica la comunicación familiar y el acceso a información independiente, obligando a usar VPN.
Aunque al inicio algunos celebraron la muerte de Jamenei, ahora predomina la tensión, el miedo y la incertidumbre. Algunos iraníes expresan esperanza en un cambio de régimen pese al sufrimiento, comparando la situación con guerras pasadas como la de Irán-Irak, pero consideran estos ataques mucho más intensos. La guerra parece prolongarse sin fin a la vista, dejando a la población afectada psicológicamente y con dudas sobre el futuro del país.