La batalla de una familia para sacar a su abuelo represaliado de un nicho privado en Badajoz
**“Me gustaría cambiar este dolor que siento”** , dice una de ellas. Las otras dos asienten. Las tres se emocionan al otro lado de la pantalla. La conversación transcurre en una videollamada que va de Sevilla a Sabadell y Barcelona pero que tiene como punto de partida un pueblo del sur de Badajoz, **Fuente del Maestre** , con alrededor de 6.500 habitantes. Un pueblo y unas raíces que también les fueron arrebatadas.**“Mi abuela tuvo que marcharse en los años 50 por la presión, por estar señalada** , porque nadie le daba trabajo, porque sobrevivía con el estraperlo y ya no podía más. Se quedó viuda con siete hijos, el más pequeño casi recién nacido”. Quienes recuperan esta historia y la traen al presente son **María Reyes Rodríguez García** y**Carme García Suárez** , primas y nietas de la víctima; y junto a ellas está **Eva Álvarez García** , que pertenece a la siguiente generación, es biznieta. Las tres viven con una herida heredada.
Hacen de portavoces de **una extensa familia emigrante** (algunos de ellos se fueron a Alemania) que hace más de 20 años que intenta darle un entierro digno a **José García Barrio** , fusilado el 7 de septiembre de 1936, al inicio de la Guerra Civil. Tenía 42 años. Era **concejal socialista y republicano**. Trabajaba como jornalero. “Y tenía cultura. Mi abuela también fue muy reivindicativa, contaba que se salvó de la cárcel porque todavía amamantaba a su último hijo”, recuerda María Reyes, que convivió con ella de pequeña. Y añade: “Cuando mi abuelo fue detenido, mi abuela pidió ayuda a gente cercana, le respondieron que ya estaba condenado a muerte. Jamás consintió en firmar que lo de su marido fue muerte natural. **Se pasó la vida vestida de negro** ”. Falleció el 31 de diciembre de 1979.
Justo ese año, ya en democracia, **en Extremadura se empezaron a abrir las primeras fosas**. Se iniciaba, aunque levemente, el camino a la memoria, pero sin protocolos claros ni una ley concreta. El Ayuntamiento de Fuente del Maestre fue uno de los que en aquel momento autorizó exhumaciones. Tras la información recibida a través de documentos y testimonios orales, la conclusión es que tanto José García Barrio como las otras ocho personas **fusiladas el mismo día y arrojadas a la misma fosa común** fueron trasladadas, en 1980, a un nicho privado. “Ese nicho pertenece a la familia de uno de los represaliados. La mujer de uno de ellos aseguró que reconoció a su marido por la camisa que llevaba puesta, entonces todos los restos fueron a parar a este lugar en el cementerio municipal”, explica Carme. “**A nuestra familia nadie la avisó de que iban a abrir esa fosa** , es cierto que ya no quedaba nadie en el pueblo, pero no nos enteramos”, lamenta.
De esta circunstancia tan compleja se enteraron cuando empezó la búsqueda, en el año 2005. Y desde entonces, **recuperar la dignidad de José García Barrio se ha convertido en un difícil recorrido** que esperan resolver algún día. “Creemos que no hay voluntad de la familia propietaria de colaborar con nosotros, pero en el nicho, por lo que sabemos, ya solo quedan otros fusilados, como mi abuelo. Y es que no hay ningún nombre puesto, solo unas letras grandes donde se lee la palabra ‘Restos’, es muy impactante”, asegura María Reyes.
En este periplo, primero acudieron al Ayuntamiento de Fuente del Maestre, pero desde esta administración los derivaron a la Junta de Extremadura, que se comprometió a estudiar la petición. Al respecto, desde la **Consejería de Cultura, Turismo y Deportes** explican a**infoLibre** que la dirección general de Patrimonio encargó un informe “que llegó hace unos días”. Y detallan: “La investigación histórica realizada no ha encontrado documentos que permitan confirmar que los restos de víctimas de la represión franquista fueran trasladados al nicho 1.342 durante la Transición, como sostiene la memoria oral de algunas familias. Tampoco existen pruebas que lo descarten completamente. La documentación consultada plantea incluso otras hipótesis, como posibles exhumaciones ya en la década de 1940. En este momento **no se puede afirmar ni negar con certeza la presencia de esos restos en el nicho**. Ahora este informe debe ser analizado y estudiado por los técnicos para determinar el siguiente paso”.
A esta respuesta añaden una aclaración: “El servicio competente de Patrimonio Cultural aborda este tipo de asuntos con la máxima sensibilidad, dada la complejidad humana y social que conllevan. Siempre se ha procurado conciliar posiciones y alcanzar soluciones que beneficien a todas las partes implicadas. De hecho, **las aperturas de nichos que se han realizado hasta la fecha se han llevado a cabo con el consentimiento de sus propietarios** ”.
Además, agregan: “La Ley 20/2022 de Memoria Democrática contempla la posibilidad de que las administraciones públicas ocupen temporalmente propiedades cuando**existan indicios de la presencia de víctimas de la Guerra Civil o la Dictadura**. Sin embargo, se trata de una facultad discrecional y no de una obligación legal. En este caso concreto, la Junta de Extremadura ha recibido un informe que no acredita documentalmente la existencia de esos restos en el lugar señalado. No obstante, dicho informe sí recoge fechas de apertura de nichos que coinciden con los testimonios aportados por los familiares. Ante esta circunstancia, y manteniendo la voluntad de diálogo que ha guiado todo el proceso, se está trabajando en una nueva aproximación con la familia propietaria para tratar de encontrar una vía de entendimiento que permita avanzar con las máximas garantías y el mayor consenso posible”.
Habría que recordar que la **Junta de Extremadura eliminó hace un año la Ley de Memoria Histórica** en favor de una Ley de Concordia que está recurrida por el Estado. “Pero en este cambio**las exhumaciones no se han eliminado** , hay avances que ya van a permanecer, aunque sí se limitan los procesos”, explica **Julián Chaves** , catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura (UEX) y referente en Memoria Histórica. “Cuando se trata de **un nicho de propiedad privada hay que tener mucho cuidado** si no hay unanimidad entre las familias, y hay que atenerse a la ley, y por supuesto que para eso están los recursos”, subraya. Asimismo, hace mención a la misma normativa nacional de 2022 que menciona la Junta de Extremadura por ser la más completa.
Chaves, que ha dirigido un sinfín de intervenciones, sabe que cada caso tiene su propia particularidad porque “**los asesinatos, los paseos, como los llamaban, nadan en una nebulosa** ”. También menciona cómo, en los primeros años de la democracia, “con tensiones tremendas”, hubo familias que actuaron por su cuenta para recuperar a sus familiares asesinados. “Al final el trasfondo es el mismo: lo que se busca es un enterramiento digno”.
Recuerda, asimismo, que **la provincia de Badajoz fue la segunda que más sufrió la represión** (después de la de Sevilla). Explica los motivos: “Tras el golpe militar de julio de 1936, España queda dividida en dos, y lo mismo ocurre en Extremadura: **Badajoz, a favor de la república; Cáceres, en manos de los sublevados**. Además, para los sublevados que venían desde Sevilla, el objetivo era Madrid. La operación militar que se orquestó decidió que la Ruta de la Plata era la opción más rápida y así se evitaba pasar por Despeñaperros, un camino más difícil. De esta manera **llegó al sur de Badajoz el Ejército de África** , con una ocupación a sangre y fuego, que además fue muy rápida, y que terminó con la toma de Badajoz. Después los falangistas se apoderaron de los municipios y empezó la persecución”.
El resultado fueron miles de víctimas. Y**muchas historias bajo tierra.** “En numerosas exhumaciones los familiares me han dicho: en el momento en que veo a mi abuelo en una sepultura digna, para mí ha terminado la guerra. Después, **ir al cementerio es una terapia**. En esos nichos nunca faltan flores”, afirma Chaves.
Ese descanso es el que buscan María Reyes, Carme y Eva. “**Yo hasta que no fui mayor no sabía qué había pasado**. Me enteré porque le dije a mi padre que iba a ser concejala en el Ayuntamiento, y entonces él me respondió: como tu abuelo. Y a partir de ahí empecé a descubrir la verdadera historia”, expresa Carme con mucha emoción.
“**Lo único que queremos es identificarlo y poder enterrarlo como se merece** ”, apunta Eva.
Las tres aseguran que el proceso está siendo muy doloroso, sobre todo porque tienen el convencimiento de que,**en ese nicho, esa palabra, ‘Restos’ corresponde a quien buscan**.
“No queremos dejar este encargo a la próxima generación, **no queremos seguir pasando esta mochila** ”, coinciden las tres.