con una mano en la garganta.
Que nada es posible
ya lo sabían los que inventaban lluvias
y tejían palabras
con el tormento de la ausencia.
Por eso en sus plegarias
había un sonido de manos enamoradas
de la niebla.
Alejandra Pizarnik
Photo: Soomin Ham
con una mano en la garganta.
Que nada es posible
ya lo sabían los que inventaban lluvias
y tejían palabras
con el tormento de la ausencia.
Por eso en sus plegarias
había un sonido de manos enamoradas
de la niebla.
Alejandra Pizarnik
Photo: Soomin Ham