La UMA adjudica su gran proyecto energético: 15 MWp solares, 21.000 paneles y una microrred para cubrir toda su demanda eléctrica
La UMA adjudica su gran transformación energética: 21.000 paneles, un anillo eléctrico y autoconsumo para todo el campus
La Universidad de Málaga ha pasado de anunciar en julio de 2025 un gran concurso para reducir su factura energética a adjudicar, en febrero de 2026, el proyecto que pretende cubrir el 100 % de la demanda eléctrica de sus infraestructuras mediante autoconsumo compartido. La actuación, que se desarrollará progresivamente, combina generación fotovoltaica, una red eléctrica interna entre edificios y almacenamiento con baterías.
El proyecto será ejecutado por la empresa malagueña Grupo Solar Lighting, integrada en la UTE GSL (OSI UTE), y contempla una potencia fotovoltaica de 15 MWp, una producción anual superior a 28 GWh y un sistema de baterías de 9 MW de potencia y 30 MWh de capacidad útil, según la Universidad de Málaga. La institución calcula que su demanda eléctrica actual ronda los 25 GWh anuales.De un concurso de 12 MW a un proyecto de 15 MWp
El anuncio inicial, publicado el 31 de julio de 2025, planteaba una instalación global mínima de 12 MW y unos 20.000 paneles solares distribuidos sobre cubiertas y pérgolas. El contrato tenía entonces un valor estimado superior a 41 millones de euros y una duración global de 11 años y medio. La UMA presentó aquella licitación como el mayor concurso de suministro eléctrico e instalación de renovables promovido hasta entonces por una universidad española. La propia universidad detalló entonces las características de la convocatoria.
El proceso, sin embargo, no salió adelante en su primera versión. La única oferta recibida fue excluida por haber entrado fuera de plazo: según la documentación citada por El Español, la propuesta se registró a las 00:01:32 del 21 de octubre de 2025, mientras que el límite estaba fijado a las 23:59:00 del día anterior. El procedimiento quedó así desierto y la universidad tuvo que volver a licitarlo.
La segunda convocatoria desembocó finalmente en la adjudicación a GSL (OSI UTE). La solución definitiva elevó la escala fotovoltaica respecto a la planteada inicialmente y añadió un sistema de almacenamiento de mayor relevancia. La información publicada por la UMA el 27 de febrero de 2026 fija la potencia en 15 MWp y sitúa en más de 21.000 el número de paneles previstos.Un campus conectado como una única comunidad energética
La pieza central del proyecto no son únicamente las placas solares. La UMA pretende conectar los edificios del Campus de Teatinos y su ampliación mediante un anillo de media tensión que funcionará como una microrred. De este modo, la electricidad generada en un edificio podrá ser aprovechada por otro cuando exista un déficit de producción local.
La universidad denomina a esta arquitectura de integración jerárquica Solar Architecturalism. El sistema se organiza en tres niveles: primero, cada edificio optimiza la electricidad que produce y consume; después, los excedentes pueden circular por la red interna hacia otros centros; y, finalmente, la energía que no pueda utilizarse de forma inmediata se almacena en baterías. Europa Press recogió estos detalles técnicos al informar de la adjudicación.
El almacenamiento tendrá una potencia de 9 MW y una capacidad útil de 30 MWh. La UMA señala que las baterías utilizarán tecnología Grid-Forming, con la función de contribuir a establecer las referencias de tensión y frecuencia de la red interna y reforzar su estabilidad ante perturbaciones externas. SmartGridsInfo también ha informado de estas características.Más generación prevista que consumo actual
La diferencia entre la potencia instalada y la energía realmente consumida es importante para entender el alcance del proyecto. La UMA estima que sus infraestructuras demandan unos 25 GWh al año, mientras que la nueva instalación debería superar los 28 GWh de producción anual. El objetivo declarado es que esa generación permita cubrir el 100 % de la demanda eléctrica mediante autoconsumo compartido, aunque ello no significa que todos los edificios funcionen aislados de la red eléctrica convencional en todo momento.
El patrón de consumo de la universidad juega a favor de la solución solar: buena parte de la actividad académica se concentra durante las horas diurnas. Sin embargo, determinados laboratorios y equipamientos necesitan electricidad de manera continuada, de ahí la importancia que adquiere el almacenamiento para desplazar parte de la energía generada durante las horas de sol.El ahorro: de una previsión del 60 % a una factura objetivo de 3,3 millones
Cuando se presentó el concurso en 2025, la UMA estimó que las medidas permitirían reducir en un 60 % sus costes energéticos. En ese momento la institución hablaba de un gasto energético que debía ser rebajado mediante generación propia, eficiencia y una gestión integrada de la energía.
Los datos posteriores permiten afinar esa previsión. La universidad señala que su gasto energético alcanzó un máximo de 9,3 millones de euros en 2023 y que descendió hasta 5,08 millones en 2025. Con la entrada en funcionamiento de la nueva infraestructura, calcula que el desembolso anual se situará en torno a 3,3 millones de euros y que, una vez amortizada la inversión, el coste podría quedar alrededor de un millón de euros al año en concepto de mantenimiento. Estas cifras proceden de la estimación comunicada por la propia UMA.
Por tanto, el ahorro del 60 % anunciado originalmente debe entenderse como una previsión asociada al proyecto y no como un resultado ya auditado. A septiembre de 2026, la transformación completa todavía se encuentra en fase de despliegue.El primer edificio ya funciona con autogeneración solar
La ejecución ha dejado ya un primer resultado visible. El 20 de julio de 2026 la UMA inauguró la instalación de autogeneración solar del Aulario Severo Ochoa, que, según la universidad, cubre el 100 % de la demanda eléctrica del edificio mediante generación solar y almacenamiento. La institución lo ha presentado como el primer hito operativo de su plan energético. La UMA informó de la puesta en funcionamiento del sistema en julio de 2026.
El avance es relevante porque permite distinguir entre el objetivo global y lo que ya está operativo: el Aulario Severo Ochoa dispone de su propio sistema de autogeneración, pero la implantación de los 21.000 paneles y de la red energética compartida para el conjunto de las instalaciones se realizará de manera progresiva.Una comunidad universitaria de más de 39.000 personas
La dimensión del proyecto va más allá de la generación eléctrica. La infraestructura dará servicio a más de 35.000 estudiantes y unos 4.000 trabajadores, según los datos difundidos por la universidad, en un conjunto de instalaciones que suma cerca de dos millones de metros cuadrados y más de 400.000 metros cuadrados construidos.
La actuación incluye los centros del Campus de Teatinos y su ampliación y contempla también instalaciones situadas fuera de estos recintos cuando las condiciones lo permitan. La previsión inicial establecía que los edificios no protegidos arquitectónicamente pudieran incorporar igualmente paneles para autoconsumo.La descarbonización, el otro gran objetivo
En la presentación de 2025, la UMA calculó que la instalación permitiría evitar unas 8.370 toneladas de CO₂ al año. La universidad tradujo esa cantidad a equivalencias como las emisiones anuales de unos 4.200 vehículos diésel o el efecto compensador atribuido a un bosque mediterráneo de unos 42.000 árboles. La cifra de emisiones evitadas es una estimación vinculada al diseño energético del proyecto, no una reducción de emisiones ya medida tras la explotación completa.
La institución ha reforzado posteriormente su objetivo y habla de convertir sus campus en espacios 100 % descarbonizados en términos de su suministro eléctrico. Ese objetivo debe diferenciarse de una afirmación de emisiones cero absolutas: el proyecto se centra fundamentalmente en la demanda eléctrica y en su abastecimiento mediante renovables y almacenamiento.De la licitación a la ejecución
El recorrido del proyecto muestra una evolución considerable en poco más de un año. En julio de 2025 la universidad anunció una licitación valorada en más de 41 millones de euros, con una instalación mínima de 12 MW y alrededor de 20.000 paneles. Tras quedar desierto el primer procedimiento, la nueva licitación terminó adjudicada a GSL (OSI UTE) y el diseño comunicado en 2026 pasó a contemplar 15 MWp, más de 21.000 paneles y 30 MWh de almacenamiento útil.
Algunas informaciones periodísticas sitúan el valor de la adjudicación en torno a 42,2 millones de euros, mientras que otras publicaciones han manejado cifras próximas a 41,7 millones. La diferencia aconseja tomar como referencia las cifras contractuales definitivas de la documentación administrativa y no mezclar el valor estimado de la primera convocatoria con el importe de la adjudicación posterior. El Español informó de una adjudicación de 42,2 millones de euros.
Lo que sí está confirmado por la evolución del proyecto es el cambio de escala: la iniciativa anunciada en 2025 como un sistema de 12 MW mínimos ha desembocado en una infraestructura adjudicada de 15 MWp y con almacenamiento de 30 MWh. Y, a diferencia de lo que ocurría cuando se presentó el concurso, en julio de 2026 ya existe al menos un edificio con el modelo de autogeneración funcionando.
El proyecto convierte así al campus malagueño en un laboratorio energético a gran escala: no se limita a instalar paneles, sino que combina generación distribuida, una microrred interna y almacenamiento para intentar que la universidad produzca, distribuya y gestione dentro de sus propias instalaciones la mayor parte de la electricidad que necesita. El cumplimiento efectivo de los objetivos económicos y energéticos, sin embargo, deberá medirse conforme avance la implantación y entre en explotación el sistema completo.