En un escenario polarizado y parejo, Lula y Bolsonaro se disputan el poder en Brasil con un balotaje en el horizonte
Este domingo, Brasil volverá a las urnas para elegir Presidente en unos comicios que tienen como principales protagonistas al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y al senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro. La jornada será la primera instancia de un proceso que podría extenderse hasta el 25 de octubre si ninguno de los candidatos supera la mitad de los votos válidos, como se estima. Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), busca un cuarto mandato no consecutivo y llegó a la recta final de la campaña primero en intención de voto, con un rango que oscila entre el 39% y el 45,8%, dependiendo de la encuestadora. Del otro lado, el legislador, que tiene un nivel de apoyo de entre el 34% y el 43,4%, encabeza la principal alternativa de la derecha y busca trasladar a su candidatura el peso político y electoral de su padre. La campaña estuvo marcada por la seguridad, el costo de vida y la economía, además de una fuerte disputa por el voto conservador y por los sectores religiosos. Su candidatura también representa un intento de mantener vigente el espacio político construido por el exjefe de Estado, quien cumple prisión domiciliaria en Brasilia por una condena a 27 años por liderar un intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022. Aunque la confrontación entre Lula y el senador concentra la mayor parte de la atención, la boleta presidencial incluye otras candidaturas. Entre ellas aparecen el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado; su homólogo de Minas Gerais, Romeu Zema; el empresario y escritor Augusto Cury y Renan Santos, además de postulantes de partidos de izquierda y fuerzas minoritarias. En total, son 12 los postulantes reconocidos por el Tribunal Superior Electoral (TSE). La mayoría de los relevamientos publicados en los últimos días ubica a Lula y Flávio Bolsonaro claramente por delante del resto, aunque con diferencias variables según la encuestadora y la metodología. En un eventual balotaje, las mediciones también muestran un escenario estrecho: Datafolha registró 48% y 45%, respectivamente. Los comicios no se limitarán a la Presidencia. Los brasileños también elegirán gobernadores, dos senadores por cada estado, diputados federales y legisladores estaduales o distritales. Más de 158 millones de personas están habilitadas para participar y la votación electrónica seguirá el orden establecido por la Justicia Electoral. En el último día de propaganda electoral, Lula buscó reforzar su vínculo con los sectores populares y presentó un eventual cuarto mandato como una etapa de continuidad de su gestión. "Esta es mi última elección. Mi último gobierno será el más importante de todos", afirmó el Presidente, quien también planteó que "cambiar no es volver atrás". Flávio Bolsonaro, en tanto, cerró su espacio televisivo con un mensaje centrado en la cercanía con los votantes y la promesa de un cambio político. "Yo amo a mi país. Yo voy a cuidar de Brasil, yo voy a cuidar del pueblo brasileño, yo voy a cuidar de ti. Brasil va a vencer", sostuvo el candidato del Partido Liberal. La campaña terminó con una polémica judicial que suspendió el último debate televisivo. La contienda que iba a realizar TV Globo el último jueves por la noche fue cancelada después de que Lula confirmara que no asistiría y Flávio Bolsonaro desistiera horas antes del comienzo. El senador justificó su decisión al cuestionar una resolución del TSE que impedía mostrar un atril vacío en representación del mandatario. A su vez, la emisora argumentó que esa resolución y la del Supremo Tribunal Federal (STF) que incorporaba a Santos al debate habían modificado las reglas previamente acordadas.