Belén Esteban, Jesulín de Ubrique y la 'guerra de los 30 años': así empezó todo el conflicto
Parece que la tensión entre Belén Esteban y los Janeiro recién acabe de comenzar, pero lo cierto es que en realidad se trata de un conflicto que viene de antiguo, pues data de hasta hace tres décadas. Fue abril del año 2000, poco después de haber sido madre y romper con el torero, cuando la 'princesa del pueblo' desvelaba el «infierno» que había vivido en Ambiciones. Es la 'guerra de los 30 años' llevada al mundo rosa.La entrada de María José Campanario en la vida de Jesulín no hizo otra cosa que avivar los fuegos, pasando a ser un conflicto prácticamente radiado al segundo a través de los medios de comunicación. «Se puede liar la tercera guerra mundial», sentenció Belén Esteban en el inicio de las disputas entre las dos. Y eso es lo que ocurrió.Desde entonces, ha sido el cuento de nunca acabar, más allá de pequeñas treguas. Pero la guerra siempre ha estado latente. Por ejemplo, durante el último año. Belén Esteban estuvo callada ante las insinuaciones -o ataques frontales- de Juls Janeiro, la hija de Jesulín, pero recibió la llamada de '¡De viernes!' para hablar y lo ha contado todo en dos intervenciones consecutivas.De la felicidad inicial a las revelacionesEn enero de 1999, Belén Esteban y Jesulín posaban radiantes y felices para las revistas del corazón tras anunciar que esperaban un bebé. «Belén es la mujer de mi vida, la única, porque no he tenido más novias. Y ahora vamos a tener un hijo y a formar una familia. Cuando lo creamos oportuno, nos casaremos», contaba el diestro. En agosto de ese mismo año llegaba Andreíta, la hija de los dos, y en marzo era bautizada. «La niña me ha unido muchísimo a Jesús y el año que viene voy a por el niño. Lo tengo más claro que el agua», decía Belén. Todo cambiaría súbitamente.«Belén es la mujer de mi vida, la única, porque no he tenido más novias. Y ahora vamos a tener un hijo y a formar una familia. Cuando lo creamos oportuno, nos casaremos», decía JesulínTan solo un mes después del bautizo, en abril de 2000, la separación se hacía realidad. Belén Esteban regresaba a Madrid a la casa de sus padres y con su hija. Y decía antes los medios, cómo no: «No aguanto más. Voy a luchar con uñas y dientes por lo que es de mi hija y no de cuatro listos que se han puesto ahí para llevárselo todo. Estamos con los abogados porque el mutuo acuerdo es imposible», contaba a ‹¡Hola!› en la génesis del conflicto.Belén Esteban acusaba de todo a la familia Janeiro: «Tiene sobre Jesús una influencia tremenda, hasta brutal, diría yo. Jesús no tiene nada a su nombre, porque es insolvente. Al menos eso fue lo que Jesús y su padre me dijeron», denunciaba. Pedía «una casa para mi hija, porque su padre tiene seis viviendas. También solicitaba una manutención, de ciento cincuenta mil pesetas o lo que el juez pueda estipular».El comienzo de todoFue entonces cuando la 'princesa del pueblo' desvelaba el comienzo de la guerra, que fue en cuanto «entré en esa casa». Y sacó a la luz los «desprecios» que, según ella, los Janeiro le hacían: «Me cerraban las habitaciones de la finca, en concreto dos, para que no pudiese entrar. Porque, por lo visto yo cogía las cosas: ropa y esas cosas (...) También había malas caras, malas contestaciones (...) Cuando yo llegué, la hermana de Jesús cogió sus cosas y se fue a vivir con su novio», resumía.La gota que colmó el vaso, según Belén, fue una chica de Ubrique, llamada Vicky, que estaba por la casa y que era la que la familia quería para Jesús y no a ellaLa gota que colmó el vaso, según Belén, fue una chica de Ubrique, llamada Vicky, que estaba por la casa y que era la que la familia quería para Jesús y no a ella, según diría. «Y yo ya no toleraba su presencia por más tiempo». Porque la sombra de la infidelidad ya planeaba entonces sobrebelén Esteban y Jesulín de Ubrique. «Creo que me era infiel», lamentaría después.La `princesa del pueblo' señalaba a Carmen Bazán como la responsable de su salida de Ambiciones. Igual que ahora señala a Jesulín de Esteban, a quien llama «el hombre invisible», como la persona responsable de que Andrea haya crecido «con un padre ausente». Tanto es así que la joven de 27 años le tiene bloqueado.