Hotel Celine de Armando Roa Vial: Una patria literaria despojada
Han pasado 23 años de la publicación de _Hotel Celine_ (2003) el sexto libro del poeta, traductor y abogado Armando Roa Vial. En este volumen la instalación fantasmagórica de este Hotel –lugar de transito espacio liminal del habitar humano- con el apellido “Celine”, que pensamos hace alusión al escritor francés Louis-Ferdinand Céline, el autor de _Viaje al fin de la noche_ (1932) que tiene uno de los retratos más pesimistas y certeros de la primera guerra mundial y sus ecos durante los años 20, acompaña desde el nombre a la obra.
**El poemario comienza con la sección llamada “Habitaciones”,** aquí cada texto viene precedido del número del cuarto y luego el título correspondiente. Lo inaugura el poema “Desde la habitación 24: Henry David Thoreau y su amada”. Aquí la voz y su pareja hacen un recorrido que comienza por el bosque, donde su periplo está lleno de esperanza: “En el atardecer de nuestras vidas, se nos dijo, / seriamos juzgados por el amor. / Así, después de cercenar las malezas, / nos internamos en el bosque.” (p13) y termina en el arribo al Hotel Celine, en este lugar esa emoción primera comienza a teñirse de sombrío pesimismo: “[…] aquí, el hotel Celine, / entre muros indecisos humillados por la hierba […] / Difícil es acostumbrarnos a nosotros mismos” (´p14)
Armando Roa Vial fotografía de Camilo Brodsky
A esta intertextualidad se suma el diálogo con Fernando Pessoa y su heterónimo Ricardo Reis, al igual que con Eliot. Sobresale el poema “Desde la habitación 66: Epifanía de Jaco Pastorius”. Pastorius es uno de los próceres del bajo eléctrico contemporáneo y creador de su versión _fretless_ , es decir sin trastes, que le da un sonido dulce y cálido al instrumento y lo vuelve un poco más pariente del contrabajo clásico. Jaco fue un destacado músico de jazzrock, que lamentablemente padecía de problemas psicológicos y adicciones, sufriendo una muerte violenta producto de una riña callejera. El hablante es el propio bajista y sus reflexiones: “Que la música sea limpia como la muerte / deshollinando las tinieblas de cuanta soledad / recala sobre mi pista de baile” (p21). Nos parece muy interesante este Jaco existencialista en torno a su arte, ese otro lenguaje de sonidos. El crítico literario Ismael Gavilán define qué tipo de música poética interpreta Roa en sus libros:
“No, no es “música verbal” el sustento de la poesía de Roa Vial, sino lo que podríamos denominar “música conceptual”: claramente el tono perentorio que se aprecia en sus disquisiciones autoreflexivas, radican en un universo lingüístico que no se presta necesariamente a evocaciones de inmediatez sentimental.” (Gavilán 102).
Y es esta música conceptual que también queda demostrada en este poema con las reflexiones finales de un Pastorius a punto de despuntar su propio fin: “[…] música más allá de la música / espuma divina para un dios sin término” (p21). En estas alcobas seguimos teniendo otros encuentros con; Ivan Karamazov, un lugar creado por el escritor Thomas Hardy, _En busca del_ _tiempo perdido_ de Proust, el personaje Gregorio Samsa de Kafka o el poeta inglés Basil Baunting. Lo que genera un arbolado de lecturas que son nuevos disparadores creativos, que a su vez, pergeñan nuevos textos en un movimiento sinérgico y de conexión con el pasado literario universal que recrea el escritor.
Jaco Pastorius
Nos interesa también el poema que lleva por título “Desde la habitación 323: Un traductor anónimo de la elegías de Exeter”. _Las elegías de Exeter_ es un compendio de poesía anglosajona del año 1000 D.C. y el texto poetiza sobre un tema que nos parece original; el rol del traductor, así el hablante entiende la dificultad del oficio, un esfuerzo delegado hacia otros y no a sí mismo: “Digo: traducir es entregar el rostro y la sed: / persistir huyendo y huyéndome. / Entregar mi graznido a otros cuervos, / mis amores a otras sangres / mis agonías a otras muertes.” (p30) Lo declara “un oficio antiguo y peligroso” (p30), se respira en el poema la frustración de la imposibilidad de lograr el traspaso total de un idioma a otro. Ese momento en que siempre algo del texto fuente quedará atrapado en algún giro del lenguaje no pudiendo llegar completamente al texto meta.
Se cierra esta sección con “Desde la habitación 27: Ezagramas” un poema que alude escoradamente al poeta estadounidense Ezra Pound, tan caro a los intereses de Roa Vial, habida cuenta de las traducciones que ha realizado sobre el bate norteamericano entre esas la antología _Cántico del sol_ (2015). En este texto la voz señala a un otro en diferentes momentos de su vida hasta que la narración se torna oscura: “La máscara histriónica ha quedado atrás. / Ahora, en la casa de los locos, / bajo la nube silenciosa de una mueca, / afloja su corazón / de artesano con el cincel enmohecido […]” (p37-38). La cita hace alusión al período más difícil de Ezra Pound cuando fue sentenciado por alta traición en EE.UU luego de su participación en los medios de comunicación italianos agitando y defendiendo al gobierno de Mussolini durante la Segunda Guerra Mundial. Su sentencia de muerte fue conmutada al encarcelamiento en un centro psiquiátrico durante 12 años.
Ezra Pound
**En la segunda sección** **intitulada “Objetos y paisajes del Hotel Celine”** los poemas hacen referencia a cosas y sitios dentro de la hostería. Sobresale una escoba que habla de su pasado y sus amores: “De que tuve mis amores, los tuve. / Pero de eso hace mucho. / Ahora solo el olvido me remienda-no sé si antes de tiempo-. / La alegría es ya un privilegio indefendible” (p51). Épocas antiguas donde la felicidad estaba mucho más a la mano. La escoba recuerda el tiempo en donde fue nueva y podía hacer las labores de buena manera ahora todo es más difícil: “he terminado en esto: un manojo desarticulado de palmitos” (p51) lo que se le suma una incertidumbre de su final: “¿Me atizaran en el fuego?”(p51). Dentro de este apartado también existen algunos caligramas –poemas visuales que se disponen como un dibujo que tiene relación con el tópico del texto- sobresale uno llamado “Un crucifijo” y su disposición es la siguiente:
La imagen es elocuente y genera una polisemia de interpretaciones: una puede ser en relación a la metáfora cristiana sobre el Mesías: “Y el verbo se hizo carne y habito entre nosotros” (Juan 1: 14) y como resultado al ser Cristo una palabra viva que continuó el plan divino muere en la cruz según el relato bíblico. Pero también podría ser el vía crucis de la creación poética, la imposibilidad de la completitud de sentido. Las palabras naufragan, mueren en harás de dar el significado que el poeta quiere entregarles, pero esto nunca se logra del todo. Siempre hay un resto al que no se puede llegar, fallecen a medio camino, como en la labor del traductor recalando en zonas grises en donde nunca se encontrará completamente su significación al traerlas a nuestra lengua.
Paul Celan
**En el tercer apartado** **llamado “De un suicidario encontrado en el Hotel Celine”** se inicia con un poema corto para Paul Celan, escritor rumano judío que vivió las atrocidades de los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. De forma paradojal la lengua que ocupaba Celan para escribir su poesía era el alemán. Después de vivir muchas crisis psicológicas terminará con su vida lanzándose al río Sena. La voz poética lo señala en “Paul Celan. In memorian”:
Que estamos solo, desamparados,
que la ansiedad y el hastió nos ordeñan la sangre,
que trabamos amistad con la muerte para dejar morir.
Paul Celan lo sabía. Y lo escribió en el Sena.
(p65)
El suicidario que nos parece un pariente lejano del sidario, es un lugar donde la gente va a morir, en este caso por mano propia. Existen casos bastante famosos de personalidades que deciden terminar sus vidas en hoteles, uno de los últimos ejemplos fue el del cocinero estadounidense Anthony Bourdain que tomó esta trágica decisión en un hotel en Francia. En este punto del libro se exacerba el sentimiento de desarraigo y melancolía que contiene gran parte del volumen. La angustia de la soledad existencial representada por ese poeta rumano exiliado, arrestado, sobreviviente de los campos de exterminio y huérfano –pues sus padres no sobrevivieron- y vuelto a la sociedad tratando de sobrellevar haber presenciado el horror en primera persona, es una representación perfecta de esta vivencia del despojo. En esta misma línea también hay un texto intitulado “El hombre del puente. In memorian John Berryman” para el poeta norteamericano John Berryman, miembro ilustre de la poesía confesional estadounidenses de mitad del siglo XX. El sufrimiento aquí sigue siendo existencial aunque por otras razones, dicen los biógrafos de Berryman que una vez cuando niño al volver de la escuela fue la primera persona que encontró a su padre muerto en su casa. Esta herida traumática lo lacerará durante los 57 años en que resistió el dolor en este mundo, luego de lo cual decidió partir de este plano lanzándose desde un puente.
John Berryman
En esta sección también encontramos un intertexto con la tradición poética chilena en el poema “A salvo por Omar Cáceres” en donde se hace mención a Omar Cáceres, poeta con una sola publicación titulada _Defensa del ídolo_ (1934) con prólogo de Vicente Huidobro. Cáceres fue considerado un poeta talentoso muy cercano a las vanguardias que sufre una prematura muerte violenta cerca de un arroyo en Renca, dicen que lo encontraron con la cabeza rota y sin dinero en los bolsillos, lo que inaugura el mito trágico y maldito. En el poema se entrelaza la idea de la muerte que ronda mientras se intenta crear poéticamente: “Cuando la vida se acerca cada vez menos / también se puede enmendar la atmosfera cerrada del poema” (p73). La pulsión de muerte con la pulsión creativa van hermanadas en el devenir vital de cada creador.
**Cierra el libro con “Coda: Vladimir y Estragón desencuentran a Godot en Hotel Celine”** , el cual es un diálogo entre los personajes de _Esperando a Godot_ (1952) del irlandés Samuel Becket. Aquí los vagabundos mientras siguen esperando a su amigo, en este caso en el hotel se ponen a reflexionar, declaran al ser humano como: “[…]una enfermedad imaginaria de Dios” (p79) y en el caso del lenguaje para estos personajes todo es incertidumbre y mascarada: “Sobre el tablero de ajedrez / cada juego de palabras es un simulacro de batalla […]” (p79).
Omar Cáceres
_Hotel Celine_ de Armando Roa es un viaje al centro de la literatura y todas sus posibles ramificaciones, el lugar escogido por el autor como señalé en un principio recrea un sitio de tránsito, liminal, en donde confluyen un sinnúmero de personajes, voces y objetos que nos ayudan a imaginar esta hospedería. La nostalgia y la melancolía se toman por momentos los ambientes del hotel, sumadas a algunas dosis de sospecha y desencanto. El lenguaje y la creación por momentos resultan esquivos y agotadores, no se llega, nunca hay pie sobre seguro cuando se habla de la escritura. Se carga la piedra de Sísifo por un inicial placer personal que luego por momentos se vuelve pesadillezco en su inacabada resolución.
En este hotel Celine la única patria que une a todos los visitantes es la literatura, pero que por distintas situaciones se habita en el despojo, en la merma en la falta. Entendemos que por una incomprensión generalizada del mundo además de su violencia radical, y solo volviendo a entrar al hotel podemos reencontrarnos con ella y volver a respirarla, aunque sea con un dejo de _saudade_. Armando Roa logra poner un tópico novedoso dentro de la poesía chilena: la voz del traductor en la crisis y la angustia de nunca llegar completamente al sentido total de un texto desde un idioma a otro. Esa vicisitud de la intraducibilidad con diestra mano poética Roa la vuelve existencial, se agradece el gesto y la novedad.
Jorge Petraglia, Roberto Villanueva, Leal Rey – «Esperando a Godot», Buenos Aires, 1956
Aristóteles España en la única reseña que encontramos de este volumen señala sin dudar: “Este libro debió ser galardonado con el Premio Municipal de Santiago o el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura este año, pero los jurados dijeron otra cosa.” (España). Al estupor del poeta agregamos la sorpresa de solo haber encontrado esta crítica de España sobre este poemario, lo que nos parece increíble, dada las características del texto y la maestría expuesta en su poesía, en los temas elegidos como en la estructura del libro. Se debe leer más a Armando Roa Vial, no solamente por sus traducciones que nos parecen de alto nivel, sino que también por su poética que nos abre un campo hacia la imaginación y a nuevos mundos literarios.
Bibliografía
España, Aristóteles. «Armando Roa Vial: Hotel Celine». _Proyecto Patrimonio_ , agosto de 2004, letras.mysite.com/ar100804.htm.
Gavilán, Ismael. _Inscripción de la Deriva. Ensayos sobre poesía chilena contemporánea_. Ediciones Altazor, 2016.
Roa Vial, Armando. _Hotel Celine_. Editorial Universitaria, 2003.
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