Baja participación electoral en Marruecos ante el malestar social y la crisis económica
La participación en las elecciones legislativas de Marruecos ha registrado un nivel histórico bajo, con apenas un 28% de los inscritos acudiendo a votar a las 22:27 horas del miércoles, según informa Diario Sur. Este dato es ocho puntos por debajo de la cifra registrada en 2021 a la misma hora, y refleja un desencanto creciente entre la población, especialmente entre la juventud, con una tasa de paro juvenil que supera el 35%. La campaña electoral se centró en la pérdida de poder adquisitivo, la crisis en los servicios públicos y la sensación de que las decisiones importantes se toman en el Palacio Real, sin considerar las necesidades de la población. La coalición gubernamental, formada por el Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI), el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM) y el nacionalista Istiqlal, prometió crear un millón de puestos de trabajo, pero esta promesa fue recibida con escepticismo. La baja participación es especialmente notable entre los jóvenes: solo el 4% de los inscritos entre 18 y 24 años acudió a votar, a pesar de que este grupo representa el 12% de la población potencialmente votante. La crisis de Ceuta, provocada por el ingreso de miles de personas en la ciudad autónoma a finales de julio, ha evidenciado que la juventud marroquí busca un futuro en Europa más que en su país. Los jóvenes han exigido priorizar educación y sanidad frente al elevado gasto para el Mundial de Fútbol que se celebrará en 2026, destacando la paradoja de un país que crece al 5% anual gracias a inversiones en infraestructuras para el Mundial, pero que no mejora la calidad de vida de su población. El sistema público de salud enfrenta una falta crónica de personal y los centros educativos sufren deterioro, mientras que se destinan multimillonarias partidas a estadios y redes de conectividad. La tasa de paro juvenil afecta especialmente a quienes tienen una titulación universitaria por un desajuste entre el sistema educativo y las necesidades del mercado laboral. En el plano político, la campaña final se vio marcada por desavenencias entre los socios de gobierno y la irrupción del presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, quien se unió al PAM, generando malestar en el RNI. Sin embargo, para los abstencionistas, este cambio no representa más que una continuidad en un modelo donde la macroeconomía y los grandes eventos prevalecen sobre las reformas sociales.