Rodríguez Echavarría, Ramfis Trujillo y los hermanos del tirano
Unos meses antes del golpe de Estado del general Pedro Rafael Rodríguez Echavarría en Santiago el 19 de noviembre del 1961, el doctor RamónTapia Espinal, miembro de la Unión Cívica Nacional (UCN) de Santiago, le reveló a su compañero José Augusto Vega Imbert que Rodríguez Echavarría era fiel a Ramfis, pero tenía profundas diferencias con José Arismendy (Petán) Trujillo, y que, si Ramfis salía del país o de la política, no permitiría que los hermanos de Trujillo llegaran al poder.
Esta confesión se dio luego de mítines y acontecimientos importantes que tuvieron lugar en República Dominicana en el mes de agosto de 1961, después del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo.
El primer domingo de agosto de ese año fue el gran mitin de la Unión Cívica en Santiago, con la presencia de toda la directiva nacional y líderes de Santiago. El domingo siguiente se hizo otro gran mitin en Puerto Plata, un encuentro de gran éxito, pero que desencadenó hechos violentos. Relata Vega Imbert que “según nos enteramos luego, después del mitin hubo un incidente en el que quitaron unos letreros y retratos de Trujillo, entre otras cosas, en un club social deportivo. Luego hubo una represión muy fuerte en la que murieron dos personas muy conocidas, ambos jóvenes: Pedro Clisante, empresario, y el doctor Juan Alejo Martínez, médico, quien era de San Pedro de Macorís, pero estaba trabajando en Puerto Plata”.
Pedro Clisante.
Por estos asesinatos, la Unión Cívica de Santiago y otras ciudades del Cibao declaró huelga de 24 o 48 horas. Recuerda Vega Imbert que la huelga fue muy exitosa, a pesar de que los dueños de establecimientos comerciales estuvieron un poco temerosos y renuentes.
Vega Imbert cuenta que en el programa radial del movimiento se atacó con fuerza a los militares que cargaban con las muertes de los dos jóvenes, de quienes se rumoraba que pertenecían a una pequeña base aérea en Puerto Plata.
A raíz de eso, el doctor Ramón Tapia Espinal, de quien era amigo íntimo, lo llamó y le dijo: “Hay que tener mucho cuidado con involucrar a los soldados o tropas de la Fuerza Aérea. Y te voy a hacer una confesión. El general Rodríguez Echavarría y yo hemos hablado varias veces. Esto que te voy a decir es un secreto que tienes que llevar a la tumba: Rodríguez Echavarría me ha dicho que él es fiel y leal hasta lo último con Ramfis Trujillo (que era el jefe de las Fuerzas Armadas en ese momento), pero que él tiene profundas diferencias con uno de los hermanos de Trujillo (con José Arismendy, Petán), y que, si en alguna hipótesis Ramfis sale del país o sale de la política, ni él ni muchos oficiales de la Fuerza Aérea van a permitir que los hermanos de Trujillo lleguen al poder”.
En ese momento, la confesión del abogado Tapia Espinal abría la sospecha de que había posibilidades de un quiebre en el oficialismo, dirigido por Balaguer como presidente, y Ramfis Trujillo como jefe de las Fuerzas Armadas.
Vega Imbert se sintió bastante motivado con esa confesión, que después tendría repercusiones, pues Rodríguez Echavarría es el hombre que, tres meses después, da el golpe en Santiago para sacar a los Trujillo. Hoy recuerda: “Yo busqué la forma de, sin revelar ese secreto, decir a la gente que más incidía en el programa, que había que tener cuidado porque podía haber diferencias entre la gente que seguía a Ramfis y las que pudieran seguir, en una circunstancia dada, a los hermanos Trujillo. Creo que lo supe decir. En los programas subsiguientes no hubo referencia a la Fuerza Aérea”.